Personas tóxicas: qué son, cuáles son sus perfiles y cómo tratar con ellos

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Todos conocemos a personas tóxicas que están quejándose constantemente. Individuos que nunca están a gusto con nada, todo les parece mal y siempre están enfadados con el mundo. Cuando nos rodeamos de personas así puede llegar a ser un problema. Estar con un sujeto que está enfadado constantemente puede acabar perjudicándote a ti.

¿Qué son las personas tóxicas?

Son personas que no han madurado emocionalmente. Gente que tiene grandes inseguridades y que además son egoístas. Estas personas necesitan estar siempre cerca de alguien, a quien se le considera su víctima.

Lo que hacen es entablar una relación con otra persona y usarla únicamente para quejarse de sus problemas y descargar sus frustraciones. De esta forma, dicha persona se convierte en su terapeuta personal. El problema es que solo se centran en hablar de sus problemas y desgracias, aportando a la relación aspectos únicamente negativos. 

Debido a esto, las personas tóxicas acaban por molestar a su víctima. El hecho de que una persona esté constantemente contándote sus problemas, sus frustraciones o desgracias sin aportar ni un solo aspecto positivo termina por agotarte mentalmente.

La víctima termina experimentando también emociones negativas porque siente que el estar con esa persona le está robando su energía. Por eso, cuando después de estar con alguien sentimos que no estamos bien, nos sentimos cansados, apagados o frustrados, es porque hemos estado con una persona tóxica

Son pocas las cosas que hacen por su víctima. De vez en cuando tienen algún detalle, pequeños favores que siempre tienen un interés personal. Dichos favores suelen cobrarse a la larga por las personas tóxicas. Es una especie de chantaje emocional, “como yo hice ese favor, ahora tienes que ayudarme tu a mi”. Son personas que llegan a considerarse asfixiantes.

Obligan a la víctima a hacer cosas que no les apetece solo para sentirse bien ellos. Llegan a sobrepasar los límites de la otra persona por el simple hecho de ver hasta dónde pueden llegar. Se piensan que la otra persona vive esencialmente por y para ellos, que está dispuesta a ayudarles en todo lo que necesiten. 

Las personas tóxicas nunca asumen sus responsabilidades. Cuando algo ocurre, la culpa siempre es de otros o, concretamente, de su víctima. Desahogan todos sus sentimientos pesimistas en la primera persona que ven accesible o vulnerable.

Por eso terminan generando en la otra persona inseguridades y malestar emocional pues solo se dedican hablar de su vida y de lo mal que les va todo. No escuchan a la otra persona ni le ofrecen ningún tipo de apoyo emocional. 

Si crees que eres víctima de una persona como esta, no dudes en pedir ayuda. Contactar con un psicólogo online puede ser la solución que necesitas.

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¿Cómo podemos identificar a una persona tóxica?

Hay una serie de rasgos y características que nos pueden ayudar a detectar si estamos con una persona tóxica. Son detalles habituales que podemos encontrar en este tipo de personas.

Debemos tener claro que dichos rasgos son comunes tanto para hombres como para mujeres, no hay distinción. Cualquier persona puede ser tóxica, independientemente de su edad o su género. 

  • Provocan malestar en nosotros

Muchas veces no sabemos por qué nos encontramos mal o angustiados cuando estamos con una persona.

Su presencia nos incomoda no nos permite mostrarnos tal y como somos. De hecho, en la mayoría de las ocasiones preferimos evitar quedar con ellos e incluso no interactuar si hay más gente. 

  • Se quejan la mayor parte del tiempo

Están continuamente quejándose por todo. Para ellos, todo supone un problema y todo lo malo les ocurre a ellos.

Las conversaciones con una persona tóxica se van a centrar en hablar de ella y de su problema. Es un mono tema del que no salen. 

  • Son muy negativos.

Nunca ven las cosas con positividad. Ven todo desde el punto de vista negativo.

Siempre son negativos, para ellos la esperanza es la última opción. Es decir, siempre ven el vaso medio vacío

  • Se muestran como las víctimas.

Como todo lo malo les pasa a ellos, nunca tienen la culpa de nada. Las personas tóxicas se muestran como personas vulnerables, para ellos nada es su responsabilidad.

Sus problemas y sus preocupaciones siempre son mayores que las del resto. Si a alguien le ocurre algo, seguro que a él le ha pasado algo similar o peor. Nunca un problema suyo va a estar por debajo de los de los demás.  

  • Son pasivos

No hacen nada por mejorar sus supuestos problemas. Se pasan la vida quejándose, pero tampoco “mueven un dedo” por que sus frustraciones cambien.

No intentan nunca nada diferente, no experimentan. Sin embargo, parece que les molesta cuando la gente de su alrededor sí lo hace. 

  • Son envidiosos

Les cuesta mostrarse agradecidos con lo que tienen y han logrado en su vida. Se pasan el tiempo criticando al resto y envidando lo que los demás han conseguido.

No pueden evitar estar hablando de lo que tienen los demás y desear siempre lo del resto en vez de centrarse en lo suyo y cumplir sus objetivos. 

  • Son cotillas.

Por naturaleza son personas cotillas a las que le gusta criticar a los demás. Habitualmente crean rumores o hablan sobre los demás siempre con críticas.

Aunque no conozcan a la persona de la que estén hablando tienden a juzgar. Se basan en sus propios prejuicios y sus ideas preconcebidas. 

  • Carecen de autocrítica

Al creer que no tienen ningún tipo de responsabilidad, tampoco consideran que cometan ningún error. Son personas a las que les cuesta mucho asumir que han cometido un error o reconocer que se han equivocado.

Nunca reflexionan sobre aquello que hayan podido hacer mal o en las situaciones que hayan provocado. El victimismo hace que siempre se sitúen como los “pobrecitos”, nunca como culpables de algo. 

  • Son infelices.

Están constantemente frustrados y quejándose por todo. Esto hace que jamás se les vea felices. No saben disfrutar de los pequeños detalles o de las cosas buenas de la vida. La envidia hace que se pasen el tiempo criticando sin avanzar. Se limitan a juzgar, compararse con el resto y criticar en vez de preocuparse por ellos y su felicidad. 

¿Qué tipos de personas tóxicas existen?

Podemos encontrar distintos perfiles de personas tóxicas:

  • Victimistas. Son los que responsabilizan al resto de todo lo que ocurre. Se dedican a contagiar el sentimiento de culpa a través del chantaje emocional. 
  • Criticones. Se pasan las horas criticando y juzgando a las personas. Descalifican cualquier idea que tenga su victima. Esto genera en la otra persona sentimientos de malestar y debilitan su autoestima. 
  • Agresivos. Hay personas tóxicas que son agresivos verbalmente. Su objetivo es provocar inseguridad en su victima para hacerla vulnerable. Le faltan al respeto y la infravaloran humillándola. 
  • Manipuladores. Tienen la capacidad de hacer con su víctima lo que quieren. Engañan con sus historias con el objetivo de conseguir beneficios propios. 
  • Narcisistas. Se creen perfectos y no soporta que nadie le lleve la contraria, a su sí no hay no. Siempre están dando lecciones de vida a los demás y se cree con derecho de entrometerse en la vida del resto.

¿Qué hacer con una persona tóxica?

Lo mejor que puedes hacer cuando hayas descubierto que tienes una relación (de amor o amistad) con una persona tóxica, es cortar por lo sano.

Debes decirle a la persona que no quieres seguir quedando con ella, explicarle todo lo que te molesta. Comunicarle tus razones de una forma abierta y respetuosa. Si la persona no quiere entenderte por las buenas, lo mejor que puedes hacer es alejarte de ella para siempre y sin dar ningún tipo de explicación. 

Has de tener claro que las personas tóxicas solo intoxican a quien pueden, no a quien quieren. Se nutren de la gente buena que perciben como vulnerable porque saben que van a ayudarles. Si ves que tienes una relación con alguien así, aléjate. Hazlo por ti y por tu bienestar mental.

Las personas tóxicas saben cómo manipularte y manejarte para que hagas lo que quieren, se alimentan de tu energía. Esto, a la larga puede causarte muchos problemas a nivel psicológico. No tengas miedo a dejar ir a esa persona, con el tiempo te darás cuenta de que no estaba haciéndote ningún bien. 

También hemos de saber que una persona tóxica, no nace siéndolo. Son traumas, problemas en su infancia o inseguridades lo que le hacen ser así. La toxicidad es una conducta que se adquiere con el tiempo y que, por tanto, se puede cambiar. Toda persona puede transformar sus comportamientos tóxicos en nutritivos. Es ella la que debe tomar la decisión de cambiar.

En Siquia te damos la oportunidad de que des un giro a tu vida. Ponte en manos de un psicólogo online que te de la posibilidad de apartar esa toxicidad y convertirte en una persona que sepa aprovechar las cosas y experiencias de la vida. 

Imagen de Aitana Andrés
Sobre Aitana Andrés Aitana es estudiante del último año de Periodismo en la Universidad de Valladolid. Durante los años de carrera ha descubierto el interés por la salud mental y la importancia de su visibilidad en los medios.

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