Lo que deberías saber antes de ser cuidador

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La enfermedad de un ser querido suele ser devastadora para quienes le rodean. Es el tipo de problema que no avisa, que te pilla por sorpresa y te obliga a improvisar. Ninguna enfermedad es fácil de llevar, pero es posible que una de las cosas más difíciles de la vida sea observar como alguien a quien querías se convierte en una persona completamente dependiente. Especialmente si has asumido el papel de cuidador.

El cuidador es aquella persona que se encarga de que las necesidades del enfermo estén cubiertas. A menudo, para poder atenderle, sacrifica parte de su vida social y laboral.

Cuando le sobreviene la enfermedad, la vida del enfermo cambia drásticamente. Sin embargo, también lo hace la de la persona encargada de cuidarla.

El tiempo que solía dedicarse a sí mismo se reduce. Las horas que tenía para ver a sus amigos o para pasar en compañía del resto de su familia menguan. Algunos incluso tienen que modificar sus horarios laborales para poder dedicarse a esta nueva faceta de su vida, que es a su vez un trabajo a tiempo completo, aunque casi nunca esté remunerado.

Al tomar la decisión de cuidar a un enfermo, tu vida cambia de principio a fin. Mucha gente se embarca en ese viaje sin saber que en el camino se encontrará numerosos baches. Por eso, si aún no has tomado la decisión, queremos que seas consciente de todo lo que conlleva convertirse en cuidador, para que puedas decidir con conocimiento de causa.

No todo el mundo está preparado para ser cuidador

Esta afirmación puede parecer egoísta, pero es cierto: no todo el mundo está preparado para cuidar a un enfermo.

En principio, porque no todo el mundo dispone del tiempo necesario. Es probable que tu situación económica te exija trabajar ocho horas al día, lo que, sumado al resto de tus obligaciones, dificultará enormemente la tarea de velar por una persona dependiente.

Además, debes ser consciente de que es muy necesario contar con grandes dosis de paciencia. Cuidar de un familiar enfermo es agotador y doloroso.

Si se trata de una enfermedad incurable, lo único que puedes hacer es aprender a lidiar con ello y velar para que ambos podáis sobrellevarlo de la mejor manera posible.

Y, además, tendrás que tener mucha fortaleza mental. Asegúrate de que cuentas con los apoyos necesarios. Es importante que tu entorno te ayude en el cuidado y que te apoye en todo momento.

Y, por último, debes incorporar el «no» a tu vocabulario. Puede que el enfermo se vuelva insistente, agresivo, repetitivo… Así que tendrás que mantenerte firme.

Y recuerda que no deberías dejar tu vida de lado por los demás. Si vas a cuidar a otro, es importante que te queden tiempo y ganas para cuidarte a ti mismo.

Si estás decidido a ser cuidador, es recomendable que vigiles muy de cerca tu propia salud mental. Cuando el tiempo escasea, contactar con un psicólogo online puede ser la manera perfecta de cuidar de ti mismo sin descuidar al resto.

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Cuidado con el síndrome del cuidador quemado

El síndrome del cuidador quemado hace referencia al cansancio emocional y físico que sufren las personas que se dedican a cuidar a una persona dependiente.

Los cuidadores se enfrentan a diario a una gran carga emocional. Tanto es así que un estudio de la Universidad McMaster de Canadá ha revelado que el hecho de ejercer el papel de cuidador aumenta considerablemente las probabilidades de sufrir depresión.

Los síntomas del síndrome del cuidador quemado son:

  • Problemas para dormir.
  • Desmotivación, incapacidad para disfrutar de lo que antes les gustaba.
  • Altos niveles de ansiedad.
  • Irritabilidad.
  • Sensación de impotencia.
  • Tendencia al aislamiento.
  • Empeoramiento de la salud física y mental.
  • Automedicación con ansiolíticos o antidepresivos.

7 consejos para evitar el burnout

Para evitar el burnout, o la sensación de estar quemado por tus obligaciones de cuidador, debes poner en práctica los siguientes consejos:

  1. Permítete descansar y cuidarte también a ti mismo.
  2. Pide ayuda a tu familia. Es importante que aprendas a delegar en quienes te rodean, porque solo así podrás ocuparte de tu propia vida.
  3. Busca ayuda profesional. Hay cientos de servicios de asistencia a domicilio que pueden aliviar tu carga de trabajo.
  4. No descuides tus relaciones personales.
  5. Sé realista: si tu familiar se enfrenta a una enfermedad degenerativa podrás ayudarle, pero no salvarle.
  6. No recurras a la automedicación.
  7. Busca ayuda psicológica.
cuidador

La importancia de cuidar de la salud mental de los cuidadores

Muchos cuidadores no son conscientes de que necesitan ayuda. No obstante, cuidar de un enfermo es una tarea muy complicada a nivel metal. Si te descuidas, quizás acabes desarrollando ansiedad o depresión.

Y, aunque el proceso de cuidado es difícil, el momento más complicado viene después. Cuando el enfermo ya no está, es común sentir que se podría haber hecho más. La culpa te invade y no sabes cómo superar este duelo tan difícil.

En Siquia podemos ayudarte a superarlo. Somos expertos en terapia online desde el año 2012 y hemos desarrollado un método efectivo para ayudar a nuestros pacientes a través de videollamada.

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Imagen de Lucía Lorenzo
Sobre Lucía Lorenzo Lucía Lorenzo es Graduada en Periodismo por la Universidad de Valladolid, donde descubrió su gran interés por los temas relacionados con la salud, especialmente con la salud mental, la gran olvidada en las enseñanzas universitarias. Entre sus inquietudes se encuentran el feminismo y los derechos LGBT. Ganadora de un premio de relato corto en el año 2013, disfruta escribiendo tanto noticias como ficción.
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