El uso de antidepresivos y ansiolíticos aumentó más del 10% durante el confinamiento

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Es imposible negar que el pasado año 2020 ha sido uno de los más extraños de las últimas décadas. Pese a que comienzos de año comenzaba a intuirse un problema, que por aquel entonces aún parecía lejano, nadie hubiese podido llegar a imaginarse las dimensiones que tomaría la transmisión del coronavirus, hasta el punto de convertirse en una pandemia que ha barrido cada rincón del mundo.

Más allá de la enfermedad, que ya ha afectado a 116 millones de personas en todo el mundo, el COVID-19 ha tenido un gran impacto en los hábitos de vida de casi todo el mundo. A su llegada se cerraban las fronteras, el ocio, los comercios y hasta las puertas de las casas. Entre el 15 de marzo y el 21 de junio, toda España se quedó en casa, esperando a que pasasen las malas noticias.

No es raro que, durante esos 3 meses encerrados, la salud mental de los españoles se transformase a medida que se transformaban sus hábitos de vida. Tampoco lo es que, de este periodo tan inverosímil, hayan salido multitud de estudios científicos para analizar los cambios producidos por la pandemia.

Hace unos días el Consejo General de Colegios Farmacéuticos publicaba un estudio cuyos datos explican los principales cambios experimentados en la distribución y el consumo de medicamentos «en farmacia comunitaria con cargo al Sistema Nacional de Salud» durante la pandemia.

Los datos del estudio

Como consecuencia del COVID-19, el consumo de analgésicos y atipiréticos aumentó en un 7,8% respecto a 2019. Los antipiréticos son medicamentos utilizados para el tratamiento de la fiebre, mientras que los analgésicos se usan para combatir el dolor, por lo que es fácil explicar el aumento en su consumo ante los síntomas del COVID-19, que incluyen dolor de garganta, de cabeza, dolores musculares y fiebre.

Más preocupante es el aumento en el consumo de medicamentos para el sistema nervioso, es decir, aquellos utilizados para combatir trastornos como la ansiedad, la depresión o los problemas relacionados con el sueño. Aunque su crecimiento total es más discreto, de un 4,8% respecto a los datos del año anterior, su uso experimentó un pico durante el confinamiento domiciliario, donde las cifras del aumento se situaron entre un 10 y un 15% más.

antidepresivos

Estos datos dejan entrever un problema: la descompensación entre la gran demanda de tratamiento psicológico —la ansiedad y la depresión abundan en las consultas de Atención Primaria— y la escasa oferta de atención psicológica en la sanidad pública.

Este problema, que persiste desde hace tiempo, se vio agravado por las restricciones impuestas durante el confinamiento y por el colapso de la sanidad pública, que destinó todos sus esfuerzos a acabar con el COVID-19.

Sin embargo, se ha demostrado que los antidepresivos solo son efectivos en un porcentaje que va entre el 10 y el 30% de los casos. Por el contrario, la inmensa mayoría de aquellos que consumen antidepresivos experimentan un fenómeno conocido como «depresión resistente al tratamiento». Frente a los moderados efectos de los medicamentos, la terapia psicológica se posiciona como la mejor alternativa para tratar problemas como la ansiedad y la depresión, puesto que cuenta con mayor tasa de recuperación y evita que el trastorno se convierta en una patología crónica.

Si experimentas problemas como depresión o ansiedad, recuerda que en Siquia tenemos un sistema de consulta completamente online en el que la primera sesión es totalmente gratis.

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¿Qué dice el CIS sobre la salud mental?

Los datos de la Encuesta sobre la salud mental de los/as españoles/as durante la pandemia de la COVID-19, publicados por el Centro de Investigaciones Sociológicas en el mes de febrero, demuestran el impacto del coronavirus en la psicología de los españoles.

Desde que comenzó la pandemia, un 38,4% de los encuestados se había visto incapaz de controlar las preocupaciones en alguna ocasión; un 55,9% se había sentido nervioso, ansioso o muy alterado alguna vez; un 55,2%, decaído, deprimido o sin esperanza, y un 62,5% se había sentido mal por tener poco interés o placer en hacer las cosas.

Además, un 15,8% de los encuestados decía haber tenido alguna vez ataques de ansiedad o pánico. Tras el inicio de la pandemia, el 46,1% de los encuestados había sentido alguna vez ansiedad o miedo, y el 57,3% se había sentido alguna vez muy triste o deprimido.

Ante la aparición de alguno de estos problemas, recuerda que la terapia psicológica siempre es la mejor opción. En Siquia contamos con un equipo de profesionales preparados para ayudarte a tratar la ansiedad y la depresión.

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Imagen de Lucía Lorenzo
Sobre Lucía Lorenzo Lucía Lorenzo es Graduada en Periodismo por la Universidad de Valladolid, donde descubrió su gran interés por los temas relacionados con la salud, especialmente con la salud mental, la gran olvidada en las enseñanzas universitarias. Entre sus inquietudes se encuentran el feminismo y los derechos LGBT. Ganadora de un premio de relato corto en el año 2013, disfruta escribiendo tanto noticias como ficción.
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