Tipos de celos: los 3 más comunes y sus características

> > >

Compartir

Los celos son una emoción que no podemos explicar a partir de una sola definición que englobe todas las situaciones en las que se puede sentir. Por eso, es necesario hablar de tipos de celos, o maneras en las que esta emoción puede expresarse y plasmarse a través de la conducta.

¿Qué clases de celos existen?

Existen tres tipos de celos según las características y manifestaciones que podemos sentir en distintas situaciones y por diferentes causas y motivos.

1. Celos de relación concreta

Los celos clasificados en este tipo son aquellos que se sienten con personas concretas. Es la celosía que tiene su origen, normalmente, por la creencia de que existen factores que impiden una relación más íntima y privada con una persona determinada. En este tipo de emoción influye notablemente la autoestima, tanto como parte de la causa, como de la consecuencia.

  • Celos infantiles

Dentro de los celos de relación concreta se encuentran los celos infantiles, aquellos sentidos por niños y niñas y adolescentes. Suelen ser celos entre hermanos, casos en los que se cree que un hermano impide la relación con al menos uno de los progenitores.

En estos casos, los celos tienen una intencionalidad de llamar la atención de una figura de autoridad, ya bien sea padre, madre o cualquier otra persona adulta del entorno familiar.

  • Celos de pareja

Los celos de pareja son aquellos sentimientos en los que uno de los miembros desconfía de la otra persona o de su propia capacidad para mantener la atracción y hacer que la relación dure.  

En un primer momento estos celos tienen por motivo un hecho muy concreto, pero a medida que se sienten de forma continuada las razones son cada vez menos fundamentadas. Esto provoca que la situación comience a empeorar rápidamente.

Los celos en una pareja desarrollan un componente posesivo y cosificador hacia la otra persona que resulta tóxico.

2. Celos vitales

Los celos que se engloban en esta categoría no tienen que ver tanto con el acceso a una relación íntima con una persona en concreto, sino con la creencia de que otras personas tienen mayor facilidad para crear una buena autoimagen sin apenas esforzarse y, a la vez, resultan más atractivas para uno mismo que la propia autoimagen. Es decir, se tienen celos de otra persona por ella misma.

En este sentido, los celos existen porque cada éxito del resto de personas atenta a la propia autoestima. En esta categoría se encuentran los celos laborales y los celos de autorrealización.

Prueba una sesión gratis

Mejora tu autoestima, resuelve tus inseguridades y conflictos con la ayuda profesional de un psicólogo.

Pedir cita
  • Celos laborales

Los celos laborales son aquellos que se basan en la parte de la autoimagen que incide en el valor que uno mismo como trabajador tiene frente al resto de compañeros. Por eso, si una persona siente que se encuentra en una situación de desventaja en lo relacionado a su empleo, puede experimentar estos celos.

El motivo de esto último es que considera como una injusticia el éxito del resto de compañeros, ya que cree que tienen mayores facilidades. Algunos ejemplos de posibles causas de celos pueden ser un ascenso o valoraciones positivas del trabajo de otros empleados.

Este tipo de celos puede inducir a una actitud pasivo-agresiva que hace más difícil promocionarse laboralmente, ya que de cara a los demás se da una imagen de hostilidad, resignación y pocas ganas para esforzarse en lo que se hace.

  • Celos de autorrealización

En esta clasificación se incluyen los celos que apelan a un conjunto de ideas abstractas entorno al desarrollo personal, la felicidad y la autorrealización. Las personas que sienten este tipo de emociones creen que los demás disfrutan y viven su vida con más intensidad que uno mismo, lo que lleva a la comparación.

Al sentir los celos, la persona no puede evitar comparar su propio proyecto de vida con el del resto de personas a quienes considera un ejemplo a seguir. El resultado es la lamentación por no haber conseguido la misma vida.

Estos celos giran en torno a una serie de prejuicios que definen lo que debe incluir una vida plena y feliz como, por ejemplo, los viajes a lugares exóticos, el acceso a alta cultura, los deportes de riesgo, la posibilidad de conocer a gente famosa, etc.

3. Celos patológicos

Todos los tipos de celos nombrados anteriormente pueden variar entre una moderación de la emoción hasta un punto patológico. Y es que, los celos pueden ser apenas perceptibles o resultar tan extremos que supongan un grave problema en la calidad de vida de la persona que los padece y la de las personas de su entorno.

Un ejemplo: los celos de pareja. Pueden considerarse una emoción momentánea fruto de un hecho concreto que ha sucedido en una pareja o pueden tratarse de sentimientos continuados hacia una persona con la que ni siquiera se tiene una relación de pareja, pretendiendo retener a una persona que no tiene ningún interés en mantener una relación más íntima o estrecha.

Como ejemplo de este último caso podría darse el llamado “fenómeno fan”, aquel sentimiento hacia un famoso que no se conoce en persona pero que desemboca en conductas temerarias o directamente homicidas.

Tipos de celos

Además, los celos patológicos pueden ser uno de los factores que intervienen en la violencia doméstica.

Si te has sentido identificado con algún tipo de celos y consideras que influyen de manera nociva en tu vida, puedes pedir cita en Siquia y evaluar tu caso con un experto.

Imagen de Laura
Sobre Laura Periodista especializada en los Nuevos Medios Interactivos y el Periodismo Multimedia

Compartir

Comentarios

No hay comentarios | Comentar
El libro de Siquia para entender la ansiedad

El libro de Siquia para entender la ansiedad

Compra aquí