4 ejercicios básicos para tratar la somatización

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Desde hace miles de años, las teorías psicológicas tratan la mente y el cuerpo como si fuesen dos cosas distintas que solamente se asocian para que los seres humanos sean conscientes de ellos mismos y completamente funcionales.

Decepción

Es curioso ya que el cuerpo de las personas solo tiene algún tipo de poder sobre la mente en el aspecto de que lo retiene en un sitio concreto y en cuanto a lo demás, es la mente la que controla el cuerpo y propone objetivos.

Hoy en día, los psicólogos y psiquiátricos creen que la mente y el cuerpo son independientes, pero, aunque haya habido una serie de avances técnicos y científicos los últimos años, hay algunos desórdenes de la mente que parecen decirnos que esto no es así, a pesar de que sepamos que eso es imposible.

El claro ejemplo de esto es la somatización.

Somatizar como contexto

La somatización es un conjunto de síntomas físicos que producen malestar, pero no tienen una explicación médica. Donde hay somatización hay problemas que están relacionados con el dolor.

El diagnóstico y los tratamientos de la somatización suelen recaer en el sistema nervioso somático que es la parte del sistema nervioso que se encarga de llevar información sensorial y actúa como canal para los impulsos eléctricos que activan la musculatura.

La Real Academia Española (RAE) revela que somatizar se puede definir como transformar los problemas psíquicos y personales en problemas orgánicos sin querer. Se puede decir que es la expresión física del malestar psicológico consecuencia de la relación que hay entre la mente y el cuerpo, si afecta a una parte, a la otra también.

La somatización puede venir dada por problemas emocionales como ansiedad o depresión, estrés por la vida tan agitada que llevamos y emociones negativas como la envidia, los celos y el rencor.

Al igual que el estrés y las emociones se pueden convertir en dolor físico y real al contrario también. Por ejemplo, cuando una persona está enferma, su mente también suele verse afectada manifestándose así el mal humor.

Hay algunos conceptos que se dicen de la somatización y no son así:

  • Pensar que cuando alguien está somatizando el dolor que siente no es real y solo se lo está imaginando es erróneo. Las personas que somatizan sienten dolor físico de verdad.
  • Pensar que la somatización solo hay que tratarla por una rama, médica o psicológica. Los problemas que salen de nuestro interior cuando somatizamos tienen un origen bio-psico-social por lo que hay que tratarlo mediante todas las ramas posibles.

Causas de la somatización

Las somatizaciones son el cajón de los criterios diagnósticos, ya que sirven para crear categorías en las que se incluyen algunos problemas que no se sabe por qué se producen. Esto es normal ya que la cantidad de síntomas que pueden aparecer para definir la somatización son muy amplios.

La causa la sitúan en el sistema nervioso ya que diagnosticar un dolor en otra parte como áreas de tejido celular u órganos no es tan complicado.

En definitiva, explicar la causa de las somatizaciones es muy difícil. Durante un tiempo se las asoció con la histeria, y hoy se habla de que las somatizaciones son la consecuencia de ciertos problemas psicológicos que luchan por salir de nuestro inconsciente.

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Las mujeres somatizan más que los hombres

Según las estadísticas, las mujeres tienen más probabilidades de somatizar que los hombres y suele ocurrir antes de los 30 años, en la juventud.

También se ha encontrado una relación entre las personas que no tienen una gran cantidad de ingresos económicos, es decir, las personas más empobrecidas y con menos estudios son las que tienen más posibilidades de experimentar un caso de somatización. Por ello, cuando ocurre un caso de somatización no hay que entender sólo a la persona, también a la relación que tenga con el entorno.

¿Cuáles son los síntomas?

Las somatizaciones más habituales están relacionadas con los dolores constantes de cabeza, los dolores sexuales y los dolores en las articulaciones. Hay otros síntomas que también son comunes como:

  • Diarreas
  • Dolores musculares
  • Mareos
  • Cefaleas
  • Úlceras
  • Síndrome de colon irritable
  • Dermatitis
  • Estreñimiento

Ejercicios recomendados para tratarla

Ejercicios recomendados para tratarla

1. Reconocer las emociones negativas

Los dolores comunes como el de estómago o el de garganta son fáciles de sentir, es decir, cuando aparecen sabemos perfectamente lo que nos pasa. Sin embargo, cuando no desaparecen ni tienen un diagnóstico médico claro, como una infección, probablemente haya un problema psicológico detrás. Lo malo de estos dolores es que no van a desaparecer con el tiempo, hay que identificar qué emoción negativa tenemos dentro de nuestra mente.

Podemos intentar identificarla por cuenta propia, pero ir a un psicólogo puede ser de gran ayuda a la hora de ver el origen de este dolor, lo hará más rápido y será más fácil.

Cuando ya hayamos identificado la emoción, cogeremos un papel y escribiremos todo lo relacionado con ella: qué síntomas nos causa, vivencias del pasado y cómo se presenta en nuestra mente. La mencionaremos en voz alta una sola vez y no la volveremos a mencionar. Tras esto, haremos las tareas que tengamos programadas para ese día.

2. Moverse y cuidar el físico

Como ya hemos mencionado, el cuerpo y la mente están relacionados por lo que, si cuidamos el cuerpo, a la vez cuidamos la mente. Por ello, es importante cuidarnos físicamente y comer sano, hacer deporte, no fumar ni beber excesivamente, etc. Hay que evitar todo aquello que pueda perjudicar a nuestro organismo.

Hacer deporte es un factor importante ya que reduce los síntomas de estos problemas, además de hacer que nos sintamos mejor. Cuando hacemos ejercicio se liberan endorfinas y otras sustancias que nos hace tener un gran bienestar psicológico y por consecuencia, la somatización se reduce.

somatización

3. Controlar la respiración

Para reducir la somatización o cualquier otro problema, los ejercicios de respiración son fundamentales. Controlar nuestra forma de respirar hacer que nos relajemos y tengamos controlada la ansiedad.

Uno de los ejercicios más comunes puede ser poner una mano en tu abdomen, y otra en el pecho, inspira y retiene el aire durante 7 segundos y expira lento durante 8 segundos. Notarás como tus músculos se contraen lentamente.

Esto hay que hacerlo cada 10 segundos, con unas 6 respiraciones por minuto.

4. Yoga y relajación

La práctica del yoga es muy satisfactoria para estos casos. Cuando las personas acuden al psicólogo por este problema, los profesionales recomiendan apuntarse a una clase de yoga.

Este ejercicio es capaz de reducir la ansiedad y, por lo tanto, los efectos somáticos.

Técnicas de relajación como la de Jakobson o el escaneo corporal son muy productivas. Consisten en poner atención en cada parte de tu cuerpo, sintiendo las sensaciones, la posición, la temperatura y otros aspectos.

La somatización es la alerta que produce tu cuerpo para decirte que la mente necesita ayuda, por ello, siempre es bueno acudir a un médico, pero también a un especialista.

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En Siquia, te ayudamos.

Imagen de Paula Parra Maté
Sobre Paula Parra Maté Estudiante de Periodismo en la Universidad de Valladolid. Soy alegre y muy risueña, me gusta informarme e informar a los demás, aprender cosas nuevas y dar lo mejor de mí en cualquier ámbito de mi vida. Mi objetivo es llegar a ser alguien importante en el mundo de la comunicación.

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