El síndrome de la vida ocupada

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Los especialistas del CPS Research, una clínica de investigación ubicada en Reino Unido, crearon el concepto de “síndrome de la vida ocupada”. Este término pone nombre a las sensaciones que experimentan algunas personas, afectadas por un ritmo de vida frenético que no les deja descansar.

Aseguran que el síndrome de la vida ocupada esta relacionado con la manera en la que vivimos en un ambiente altamente demandante. En el cual, no podemos establecer límites o parones. Esto produce en algunas personas la sensación de vivir en un entorno altamente estresante. Ante esta situación intentamos poner fronteras pero lo que hacemos es entrar en un bucle.

Este tipo de síndrome es mayor en las zonas urbanas. Lugares en los que la vida de las personas es mucho más ajetreada. Aquí este problema está muy vinculado al ámbito laboral y el estrés que genera. Por eso, en recursos humanos prestan cada vez más atención a esta situación en la que se pueden generar riesgos en el clima laboral.

Desde el punto de vista de la sociología, el síndrome de la vida ocupada es un estilo de vida. Es decir, no se trata de un verdadero trastorno mental. Sin embargo, desde el punto de vista sanitario sí se trata como enfermedad. Pero, hablar de este síndrome como si fuese una enfermedad es erróneo y no debe ser entendido como un trastorno mental.

¿Qué síntomas tiene?

Alan Wade, director del equipo de científicos, aseguró que olvidarse de las cosas a medida que envejecemos es algo natural. Pero, la hiperestimulación y la actividad excesiva en la memoria pueden acelerar estos síntomas. Y, de hecho, ya lo están haciendo, pues cada vez son más comunes entre los jóvenes.

En los jóvenes estos pequeños olvidos no son consecuencia de un deterioro cognitivo. Surgen a raíz del exceso de actividades, el estrés o factores similares, que provocan esta falta de concentración. Además, también afectan al rendimiento, la motivación y el ambiente laboral.

Es cierto que estas cuestiones suelen relacionarse con el ámbito laboral. Al fin y al cabo, cuando estamos trabajando nos sometemos a grandes presiones durante muchas horas del día. Estar pendiente constantemente de una pantalla o no tener tiempo ni para comer son acciones características de la vida ocupada. 

Sin embargo, no solo existe este síndrome de la vida ocupada dentro del territorio laboral. Los síntomas de la vida ocupada también se manifiestan en otros entornos. Quienes lo sufren, se desesperan hasta cuando están lavándose los dientes, porque su mente no está trabajando. Acciones que duran unos minutos, para ellos pueden parecer cuestión de horas.

Otra señal de este síndrome es la de aprovechar el tiempo en cualquier momento o lugar. La creencia de que si elegimos una cola del supermercado en la que hay menos gente ganaremos tiempo o ir por caminos más cortos para aprovechar luego a hacer más cosas. Es decir, no tener ni un hueco libre en tu agenda para mantenerte ocupado.

¿Por qué surge el síndrome de la vida ocupada?

Si adaptamos el síndrome de la vida ocupada a la psicología, podemos entender su origen de tres maneras:

  • Como consecuencia de vivir en un ambiente altamente demandante. Es decir, como consecuencia psicológica de un problema social.
  • Como mecanismo de defensa. Establecer el síndrome de la vida ocupada como una herramienta ante diferentes problemas o situaciones de nuestra vida. Adaptarnos a esos problemas manteniéndonos ocupados para olvidarnos de que existen. 
  • Como protector de nuestro ego. Sentirse solos o mal con nosotros mismos o no tener motivaciones puede ser amenazante para nuestro equilibrio psicológico. Cuando estos pensamientos negativos aparecen necesitamos encontrar en otras actividades mecanismos para regular nuestro malestar. Evitando así dañar nuestro ego. 

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¿Cómo superar el síndrome de la vida ocupada?

Tener y usar herramientas que nos ayuden a regular nuestro malestar psicológico está muy bien. Sin embargo, no debemos utilizar estos mecanismos de forma abusiva. Podemos acabar desconectados de nosotros mismos. 

Debemos de tener en cuenta que la mejor opción para librarlos del síndrome de la vida ocupada es ser saludables y que nuestros hábitos también lo sean. Tomar decisiones y llevar a cabo acciones que nos permitan relajarnos y reducir los niveles de estrés. Es decir, establecerse horarios de desconexión laboral en los que no estés pendiente de tu trabajo fuera del horario establecido.

Otra opción es dejar huecos libres en tu agenda y cubrir esos huecos con actividades de ocio y de descanso. Esto no quiere decir que debas llenar todos tus huecos con actividades todos los días. De vez en cuando, está bien quedarse en casa tumbado en el sofá disfrutando de no hacer nada.

Es decir, proponerse actividades que supongan una forma de dejar atrás las obligaciones. Acciones que simplemente te permitan relajarte y disfrutar. 

¿Cómo ayuda la terapia psicológica a superarlo?

Si necesitas ayuda porque sufres el síndrome de vida ocupada no dudes en acudir a terapia. El propósito principal de la terapia psicológica es disminuir ese sentimiento de estrés, ansiedad y atropellamiento.

Te enseñarán una serie de mecanismos y herramientas para que puedas llevar una vida saludable en todos tus ámbitos. Aprenderás a prevenir esa sensación de querer estar ocupado todo el día y conseguirás compaginar tus obligaciones con tus momentos de descanso. 

En Siquia contamos con un equipo de psicólogos expertos que pueden ayudarte a superar los problemas que te lastran en el día a día. Si quieres pedir cita, puedes hacerlo pulsando el botón. 

Imagen de Aitana Andrés
Sobre Aitana Andrés Aitana es estudiante del último año de Periodismo en la Universidad de Valladolid. Durante los años de carrera ha descubierto el interés por la salud mental y la importancia de su visibilidad en los medios.

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