Qué hacer cuando te decepcionan

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Cuando nos lastiman o decepcionan, tenemos la sensación de caer en un pozo sin fondo del cual nos cuesta salir. No obstante, de repente, vemos luz, ya que nos encontramos con nosotros mismos y con la fortaleza reconstruida para salir adelante, para componer todas nuestras decepciones y hacer de nosotros una mejor versión. Al final, todo se trata de evolucionar para superar las diversas pruebas que la vida nos pone enfrente.

Lo sé, en algún momento de la vida, todos nos hemos sentido decepcionados, ya que las cosas que esperábamos no han salido así. Aun así, todos somos seres llenos de fortaleza, y poseemos la capacidad necesaria para transformar todo lo que pensamos que no podemos hacer y vencer.

La decepción es un sentimiento común, tiene muchas caras y puede llegar a ser muy dolorosa. Tanto es así, que cuando nos decepcionan, nos sentimos bastante mal. Es cierto que el tiempo lo cura todo, o eso dicen, pero ante estas situaciones lo imprescindible es entender la manera en la que debemos sanarnos a nosotros mismos y curar todas esas cicatrices que se han formado. Por esta razón, es importante aplicar diversas estrategias e impedir sumergirse en un círculo sin salida cuando sintamos dolor cuando alguien nos ha hecho algo que no esperábamos.

Si no sabes cómo hacerlo, desde Siquia te contamos en qué consiste y te ofrecemos las claves para combatirla. Para más información sigue leyendo este post.

¿Qué es la decepción?

Los expertos señalan que la decepción hace referencia a una emoción, una manera de tristeza, una sensación de pérdida, incomodidad o dolor entre las expectativas que teníamos fijadas y la realidad a la que tenemos que hacer frente.

Cuando damos por supuesto que existe algo que debemos tener para sentir satisfacción o felicidad, es más fácil que aparezca la decepción. A pesar de que es una sensación odiosa, las experiencias que nos aportan la gente que nos decepcionan, ofrecen información de gran valor acerca de las opiniones que tenemos tanto de nosotros mismos como de los demás, y eso es lo que en realidad importa.

¿Qué puede originar la decepción?

La decepción nace como el resultado de un hecho que no está en línea con las expectativas o pensamientos que nosotros teníamos y lo que sucede en la realidad. Es posible que esto pase porque las expectativas que teníamos fijadas eran demasiado altas. A veces, pueden ser más o menos razonadas, pero no todas las personas tenemos los mismos patrones y no todas las personas tienen que ceñirse a ellos, es decir, que cada persona nos comportamos según nuestras expectativas, no seguimos las de los demás.

Las decepciones que ocurren de manera sucesiva pueden ser la consecuencia de un estándar ilógico o distorsiones cognitivas. Si nos encontramos ante esta situación lo fundamental es estudiar nuestros pensamientos y procurar modificar los estándares de las ideas por medio de la reestructuración cognitiva.

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Tipos de decepción

Decepción familiar

Cabe distinguir dos variables:

  1. Cuando nuestros padres nos decepcionan: esta situación se da cuando nos   os desamparados, ya que tenemos la sensación de que nuestros padres no nos dan todo aquello de lo que precisamos en el ámbito emocional. En este caso, las ofensas y cicatrices pueden ser muy profundas, ya que nuestros progenitores no han satisfecho nuestras necesidades, y es algo con lo que podemos cargar a lo largo de nuestra vida. 

Aunque sea una situación complicada, debemos pensar y ponernos en su lugar, hay que saber que las circunstancias que se presentan en la vida no siempre son fáciles. Debemos ser conscientes de que ellos también tienen limitaciones y heridas. En este sentido, es fundamental ser empático y aceptar las cosas, ya que cada uno de nosotros actúa como puede.

  • Cuando nuestros descendientes no cumplen con las expectativas previstas: cabe la posibilidad de que la decepción se más grande cuando nos decepciona un familiar en vez de otra persona. Vivimos rodeados de una cultura en la que la familia tiene un gran peso, ya que son los cimientos que nos sostienen cuando todo va mal, parece que son los únicos que siempre están dispuestos a ayudarnos, ya que los vínculos que nos unen pueden ser muy fuertes, pero, en ocasiones, también se pueden romper.

Los padres siempre tienden a fijar unas expectativas muy altas de sus hijos, tienen la confianza y el deseo de que de mayores serán los mejores o, al menos, que deben intentarlo. No cabe duda de que nuestros padres siempre quieren lo mejor para nosotros. No obstante, somos nosotros mismos quienes sabemos qué es lo mejor para nosotros, y tenemos el pleno derecho de decidir y establecer el camino que queremos recorrer para llegar a la satisfacción y felicidad plena.

Por esta razón, en ocasiones, tomamos decisiones con las que nuestros padres no están de acuerdo porque no les complace o piensan que no es lo mejor para nosotros. En este contexto, muchas personas por no decepcionarles deciden tomar el camino que los padres señalan y lo único que hacen es ser infelices. En cambio, otros deciden tomar su propio camino, sin darse cuenta de que hagan lo que hagan van a decepcionar a alguien.

Decepción entre amigos

En ocasiones, cuando creemos que contamos con el apoyo y la confianza de nuestros amigos, van y nos decepcionan. Por lo tanto, empezamos a pensar que el valor que nosotros le dábamos a la relación no es el mismo que ellos le daba. Por lo tanto, nos sentimos doloridos, tristes e incluso en estado de shock, ya que frente a nosotros se da una situación con la que no contábamos.

Comprender las acciones que llevan a cabo el resto de las personas es una tarea complicada, y más complicado es entender que una persona que creíamos real e importante para nosotros nos haya hecho daño. No obstante, antes de tomar decisiones frente a estos acontecimientos, es fundamental respirar, tomarse un tiempo para tranquilizarse, pensar y tomar la decisión, ya que si lo hacemos de manera impulsiva es posible que lo hagamos en base a emociones que cuando nos paremos a pensar no sintamos.

En esta línea, es necesario plantearse las siguientes cuestiones:

  • ¿Qué lugar de tu vida quieres que ocupe esa persona?
  • ¿Qué lecciones crees que puedes aprender en base a esta situación?
  • ¿Crees que merece la pena mantener la relación?

Las respuestas a estas preguntas te ayudarán a comprender el tipo de relación de amistad que tienes con esa persona, el valor que le das y la profundidad de esta.

Decepción de pareja

Con frecuencia, nos sentimos decepcionados por nuestras parejas o exparejas. En este contexto, es imprescindible distinguir entre dos variables diferentes:

  • La decepción general: hace referencia a las impresiones que tenemos cuando las cosas no son como nos gustaría o esperábamos que fueran. Hay una segunda voz en nuestra mente que nos dice: “Esto no es lo que yo creía o me esperaba o ¿De verdad las cosas tienen que ser así?”
  • La específica: se refiere al dolor que se experimenta cuando nuestra pareja no se muestra unos comportamientos diferentes a lo que deseamos.Por ejemplo, cuando no se separan del móvil, o cuando no colaboran como queremos en la casa.

En base al tipo de decepción que se sufra, nos comportaremos de una u otra manera. Por ello, es relevante plantearse las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es en concreto lo que te decepciona?: Conocer los motivos de por qué te sientes como te sientes es fundamental para saber con certeza cuál es la mejor manera de combatir con la situación
  • ¿De qué manera sientes la decepción? Las maneras en las que se siente la decepción son diversas, ya sea como tristeza, rabia o vergüenza. Determinar la mezcla concreta de sensaciones es vital, ya que tendrás que hacer frente a cada una de ellas.
  • ¿Te has puesto en el lugar de tu pareja?: Si tu decepción se relaciona con algo específico que tu pareja ha realizado, una buena alternativa es dirigirte a ella y preguntar por qué lo ha hecho. Las razones pueden ser múltiples y, por lo general, fastidiarnos es la menos pensada.

En ocasiones, la gente se comporta de una manera que, por lo general, su carácter real no refleja, y luego se arrepienten por lo sucedido… por esta razón, antes de que tu decepción perjudique a tu relación, procura ponerte en el lugar de tu pareja e intenta pensar en cómo se puede estar sintiendo en ese momento. Haz uso de tu empatía para que te pueda dar explicaciones y le puedas entender, aunque no es necesario que justifiques sus comportamientos. De esta manera, es posible que puedas lidiar mejor con tus emociones.

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¿De qué manera se puede superar la decepción?

Las vías disponibles para lidiar con éxito este tipo de situaciones son diversas. No obstante, la clave está en saber cuáles son los límites que no estamos dispuestos a sobrepasar. Es decir, uno mismo tiene que saber que acontecimientos y comportamientos no son tolerables y que pueden hacer que la relación deje de funcionar. En este sentido, debemos de ser capaces de valorar y tomar nuestras propias decisiones cuando se nos presentan estas situaciones.

Sin embargo, cabe la posibilidad de querer seguir con nuestra pareja, pese a que seamos conscientes de que nos ha decepcionado. Por lo tanto, cuando sea así es necesario poner en práctica una serie de aspectos.

Aspectos para tener en cuenta para lidiar con la decepción

A continuación, te ofrecemos algunos consejos que debes aplicar cuando una persona te decepciona. De esta manera, evitarás exponerte a más daño y mantendrá la calma.

  1. Rehuir de las suposiciones. Cuando nos decepcionan, la confianza tiende a romperse, lo que provoca que nos sintamos dañados y lleguemos a arrepentirnos por ciertas acciones. Lo que nos lleva a pensar en ciertas cosas. Pero, lo cierto es que nunca tendremos la certeza de cuales son los comportamientos o motivos que han llevado a la otra persona a actuar así con nosotros. No obstante, debemos evitar plantearnos suposiciones, ya que será menos probable que nos sintamos resentidos y enfadados con la otra persona.
  2. Mantener la calma. Si consideramos que la acción ha sido demasiado grave, es recomendable que esperemos al día siguiente. Después de tranquilizarnos y pensar durante unas horas veremos si el acontecimiento requiere la gravedad que le dábamos al principio.  De esta manera, conseguiremos ser más racionales con nuestras decisiones.
  3. Evitar las dramatizaciones. Dramatizar más la solución solo empeorará las cosas. Por esta razón, es mejor mantener la calma, seguro que las cosas no son tan importantes como penábamos. Desdramatiza la situación, en serio, seguro que no es tan importante.
  4. Dejar las cosas pasar y aceptar el cómo está la otra persona. Cuando la otra parte no tenga un comportamiento que deseamos, esperamos o necesitamos hay que dejarlo pasar. De esta manera, evitaremos estresarnos más, sobre todo si confiábamos mucho en ella. No hay que perder el tiempo tratando de convencer a alguien de hacer algo que no le nace. En este sentido, es mejor que nos detengamos y sigamos adelante con nuestro camino, ya que se tiempo lo podemos invertir en otras acciones o cuestiones de más relevancia. Tratar de cambiar u obligar a alguien solo tendrá efectos negativos. Debemos ser proactivos y tratar de buscar en otras vías los resultados que esperábamos.
  5. Olvidar los “debería”. En ocasiones, tendemos a tener unos pensamientos muy rígidos y las expectativas muy altas en cuanto a cómo deberían ser los comportamientos de la otra persona. Es fundamental comprender que nadie debe comportarse de una manera específica. Cada persona es un mundo. No todos tenemos la misma conducta. Debemos aceptar que somos diferentes. Por esta razón, huye de los “debería” y piensa más en los “me gustaría”.
  6.  Cuestionar las expectativas. Las expectativas son un punto clave en la decepción y en sus consecuencias. Por esta razón, es necesario hacer un estudio sobre los comportamientos que esperamos de la otra persona para establecer unas expectativas justas y razonables. Si a la hora de estipularlas tenemos dudas, lo ideal es pedir opinión a otras personas.
  7. Revisar nuestra dedicación en la relación. En ocasiones, cabe la posibilidad de que la persona no pare de decepcionarnos, a pesar de que nosotros lo demos todo. Por esta razón, es de vital importancia que nos planteemos establecer nuevos límites. Eso sí, siempre que se cumplan. Solo de esta manera se verificará si la relación es importante para ambos.
  8. Redirigir nuestras ideas. Es cierto que controlar la conducta de los demás es imposible. No obstante, existe la posibilidad de poder cambiar y controlar la nuestra. En esta línea, cuando nos demos cuenta de que la otra persona no es capaz de ofrecernos lo que necesitamos o queremos, podemos tomar decisiones y cambiar nuestros pensamientos antes de caer en la decepción y el estrés. En ocasiones, tendemos a pensar que cuantas más vueltas le demos al asunto antes daremos con la solución adecuada, y no es así.
  9. Alimentar la comunicación para expresar nuestros sentimientos. Es necesario abrir nuevos canales de comunicación y hacerle ver a la otra persona como nos sentimos si queremos tener una relación satisfactoria. Por lo tanto, la clave está en estar dispuesto en abrirse para conversar sobre los temas que más pudor nos causan. Ellos no son adivinos, no pueden saber que pensamos o que sentimos si no lo damos a conocer. Cuando lo hagamos, debemos de estar seguros y, sobre todo, no hacerlo con rabia, ya que la otra persona se puede poner a la defensiva. Se trata de hacerle saber con asertividad que sentimos tristeza por su comportamiento, pero siempre protegiéndonos a nosotros mismos. Para llevar a cabo una buena explicación puedes optar por dar ejemplos específicos, no atacar, escuchar, buscar soluciones… Al fin y al cabo, todo se basa en fomentar una buena comunicación, ya que es la herramienta esencial para que una relación funcione y, sobre todo, cuando queremos contar algo que para nosotros es muy importante.

Si después de todo esto la otra persona sigue en el mismo plan, lo mejor es dejarla ir y seguir nuestro propio camino, con independencia del vínculo que se tenga.  Al final, somos nosotros mismos quienes marcamos nuestros propios límites y los que estamos dispuestos a aceptar lo que queremos o no en una relación.

  1. Ponerse en la piel de la otra persona. Hay que mostrar empatía ytratar de comprender cuales son las razones que han llevado a la otra persona a tener ese comportamiento con nosotros.
  2. Tener en consideración lo bueno y lo malo. No solo hay que mirar lo malo de manera aislada. También hay que recordar los aspectos positivos que tiene la otra persona. Nadie es perfecto. Todos cometemos errores y tenemos defectos. Por esta razón, hay que pararse a pensar en frío y valorar todos los detalles. De esta manera, nos daremos cuenta de la importancia que tiene el asunto para corroborar si nuestra decepción debe ser así o no.
  3. Procurar perdonar.  Es cierto que no es una tarea fácil, pero por intentarlo no perdemos nada. Las disculpas también pueden aportar cosas buenas, tanto a la relación como a   nosotros mismos.
  4. Aceptar los cambios en la relación. En la mayoría de las ocasiones, la decepción conlleva a una serie de modificaciones en nuestra actitud, ya sea por la confianza, el dolor… Por ello, es necesario que aceptemos que hay cosas que se pierden porque impactan en la relación.
  5. Aceptar que nuestra felicidad no depende de nadie. Creer que nuestra felicidad depende de alguien es surrealista e ilógico. Está bien que una persona nos haga más felices porque nos aporta cosas buenas, pero nunca debes depender de ella. La felicidad solo depende de ti, no es una responsabilidad que pase de mano en mano.  
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En definitiva, lo más importante eres tú. Hay que tener voluntad, fuerza y paciencia. El tiempo nos ayudará a sanar las heridas, pero aplicando todos estos consejos nos reconfortaremos de manera más rápida y mejor.

Por otro lado, somos nosotros mismos quienes decidimos si tomarnos las cosas como algo personal o no. Hay que recordar que es posible mantener la paz, aunque nos decepcionen. Somos nosotros quienes debemos marcar nuestros límites para que la decepción no nos lastime.

Ante la decepción, actúa

Cómo sobreponernos de una decepción y recuperar la ilusión

A continuación, se ofrecen una serie de recomendaciones para recuperarnos ante este tipo de situaciones.

  1.  Observar. Cada contratiempo en la vida en realidad es un obstáculo para superar. Pr lo tanto, debemos analizar lo positivo y negativo de cada situación. Deshacernos de lo malo y quedarnos con lo bueno siempre. aunque no lo parezca, cada situación tiene su lado positivo, solo hay que saber verlo y entenderlo. Esto servirá para seguir adelante.
  2. Reconectarse con uno mismo. Mirar hacia la infancia y recordar como éramos: libres, felices, sin preocupaciones. Recordar qué soñábamos, que queríamos ser o hacer. Buscar aquella etapa en la que para ser feliz no necesitábamos de nadie, solo nos bastaba con nosotros mismos. De esta manera nos daremos cuenta que la felicidad no está en otros, sino en nuestro interior y depende solo de uno mismo.
  3. Valorarse. Cuando nos observemos y veamos nuestra esencia, nos daremos cuenta del verdadero valor que tenemos. Cada uno de nosotros somos la persona más importante de nuestra vida. Por esta razón, debemos querernos y amarnos.  
  4. Suprimir lo malo del interior.  Eliminar los pensamientos negativos, ya que no benefician para nada. Aunque al principio puede ser costoso, con esfuerzo y práctica se supera. La vida es demasiado corta como para llenarse de sentimientos negativos que a la larga nos dañan y no nos permiten ser felices.
  5. Enfrentarse a los sentimientos. Ante una decepción, lo primero que debemos hacer para reponernos es asumirlo, afrontarlo de cara. La decepción es una emoción normal, por ello, si hay que llorar se llora.  Todo es bueno para sanar,
  6. Proyectar nuevas perspectivas. Es posible que si la decepción es reciente lo único que veamos sea dolor. No obstante, una vez que lo hayamos asumido debemos cambiar el punto de vista del problema y establecer nuevas oportunidades. Debemos sacar el mayor partido a cada pérdida. Al final, aunque cueste, el lado bueno se encuentra. 

En definitiva, lo más importante de la vida es seguir nuestro camino hacia delante. Por ello, tener en consideración todos estos aspectos nos ayudarán a acelerar los procesos para curarnos ante una decepción. Aunque no lo parezca, las decepciones siempre se pueden superar. Aplicando estas recomendaciones sacaremos partido ante estas situaciones. Asimismo, aprenderemos cualidades sobre nosotros mismos y podremos apostar en nuestro desarrollo personal.

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