¿Qué es el efecto Pigmalión?

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Las expectativas que nos creamos sobre otras personas pueden influir en su rendimiento y éxito

En ocasiones, la imagen creada de otra persona es determinante a la hora de su persecución de objetivos. Unas expectativas positivas pueden lograr un cambio de actitud de la persona y, así, lograr lo que sea. Esto es lo que se conoce como el efecto Pigmalión, pero ¿Qué es exactamente?

¿Qué es el efecto Pigmalión?

El efecto Pigmalión en psicología y pedagogía se conoce como la influencia que una persona puede ejercer sobre otra, basada en la imagen que esta tiene de ella. Es decir, las ideas que otra gente tiene sobre nosotros pueden influir en nuestro rendimiento, ya que se tiende a confirmar la veracidad de estas expectativas (bajas o altas) creadas.   

El efecto Pigmalión se puede identificar de las siguientes maneras:

  • Hecho por el que una persona logra lo que se proponía a causa de la creencia de que podía conseguirlo.
  • “Profecía autocumplida”, hecho por el que una expectativa logra confirmarse porque incita a la persona a comportarse de esa manera.
  • La valoración que tienen los profesores sobre sus alumnos influye en el comportamiento de estos.

Origen del efecto Pigmalión


El efecto Pigmalión tiene su origen en un mito griego basado en la historia de un escultor, Pigmalión, rey de Chipre. Su fracaso en la búsqueda incesante de la mujer perfecta con la que casarse le llevó a esculpir en piedra figuras de mujeres que reunían todas las perfecciones.

efecto pigmalión

La belleza de una de las esculturas consiguió superar sus propias expectativas, consiguiendo que se enamorase perdidamente de su propia creación, a la que llamó Galatea. Al despertarse de un sueño donde Galatea cobraba vida y eran felices como pareja, Pigmalión se encontró a la diosa Afrodita.

La diosa del amor, emocionada por el amor que Pigmalión sentía por Galatea, dio vida a la escultura ya que consideraba que merecía la felicidad que él mismo había creado. Así es cómo se hizo realidad su sueño.

La obra de teatro de 1913 “Pigmalión” de George Bernard Shaw es la versión moderna del mito griego. En esta historia, la florista Eliza Doolittle, de clase baja y con acento callejero, es moldeada por el profesor de fonética, Henry Higgins, quien perfecciona su acento y le enseña a conversar en situaciones de la alta sociedad.

La conducta de Eliza superó las expectativas de Higgins, consiguiendo que este se enamorase de ella. La creencia de poder convertir a la muchacha en una dama según sus ideas éticas y estéticas provocó el efecto Pigmalión al enamorarse de su propia creación.

La valoración aumenta la posibilidad de éxito

La relación entre una mayor valoración y un aumento de la posibilidad de éxito se ha constatado en aulas, donde la influencia que ejercen los profesores sobre sus alumnos es determinante. Su rendimiento y su éxito en muchos casos queda condicionado por las expectativas que cada profesor pone en el alumno.

Por eso, es muy importante que los profesionales de este ámbito sean conscientes de la influencia que generan. Lo mismo ocurre con los padres y sus expectativas sobre sus hijos.

Si alguien considera que somos capaces de alcanzar determinadas metas, está contribuyendo a que generemos lo que se conoce como creencias potenciadoras, es decir, ideas positivas sobre nosotros mismo que nos animan y permiten alcanzar nuestros objetivos y aumentan nuestro rendimiento.

Si la situación es la contraria: una persona no percibe que confían en sus capacidades para alcanzar aquello que desea, esto conseguirá un efecto negativo en su autoestima, generando así unas creencias que tendrán un carácter limitante. Esto es lo que se conoce como el efecto Pigmalión negativo o efecto Golem.

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¿Qué es el efecto Pigmalión negativo?

Como ya hemos dicho, el efecto Pigmalión negativo o también denominado efecto Golem, es aquel que consigue un resultado nocivo. Es el proceso por el que una persona condiciona a un tercero y consigue disminuir su autoestima, creándole la idea de que no es capaz de hacer algo.

Este efecto ha sido ampliamente estudiado por Rosenthal y Jacobson, quienes descubrieron que en el campo educativo las expectativas del profesor influían en el comportamiento de los alumnos, como ya hemos mencionado, pero ¿cómo?

En su investigación, Rosenthal y Jacobson observaron cómo los maestros clasificaban de manera inconsciente a los alumnos, determinando, así, quién tenía posibilidades de obtener buenos resultados y quién no las tenía.

Los investigadores vieron cómo la creencia de los profesores de que los alumnos sentados en primera fila obtendrían mejores resultados que los de la última se hizo realidad. Esta expectativa se confirmó, ya que el alumno de la parte de atrás quedaba olvidado, mientras que el de la primera fila estaba más estimulado e implicado con la clase.

Así es cómo se demostró que las personas tienden a cumplir los prejuicios que se tienen de ellas. Mientras el alumno de la primera fila disfrutó del efecto Pigmalión, el alumno de la última sufrió el efecto Golem.

En definitiva, el efecto Pigmalión puede generar cambios en la actitud de la persona para lograr lo que desea. Por eso, es importante ser generadores de creencias positivas hacia los otros, al igual que hacia nosotros mismos. Ser consciente de la influencia que provocamos en los demás y en nuestra propia autoestima, nos permitirá, a nosotros y a los de nuestro entorno, conseguir todo aquello que deseamos.

Imagen de Laura
Sobre Laura Periodista especializada en los Nuevos Medios Interactivos y el Periodismo Multimedia

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