Preocupación excesiva, la causante de nuestros problemas

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Todos en algún momento nos preocupamos por algo. Es normal que estemos atentos a las cosas que nos rodean y sobre todo a las que nos importan. La preocupación es algo natural y prácticamente instintivo en los seres humanos. Es una respuesta normal ante situaciones o acontecimientos que nos perturban. Sin embargo, la preocupación excesiva por las cosas que nos pueden o no pasar llega a ser un problema. Es la estrategia menos efectiva si queremos solucionar un problema. 

¿Qué es la preocupación excesiva?

La preocupación, y más concretamente, la preocupación excesiva o preocupación patológica, es uno de los procesos psicológicos más estudiados. Su estudio se debe a que se trata de una variable psicológica que, junto con la tendencia a la evitación emocional, contribuye al inicio o mantenimiento de diversos trastornos emocionales. Especialmente el comúnmente conocido, trastorno de ansiedad

La preocupación es una acción o tendencia normal en las personas. De hecho, más del 38% de la población se preocupa al menos una vez al día, según un estudio de Tallis, Davey y Cappuzo. Al fin y al cabo, es un intento de evitar los sucesos negativos o prepararse para lo peor cuando vemos que surge un problema en nuestra vida.

La preocupación se centra en las consecuencias negativas del acontecimiento. Habitualmente se representa a través de preguntas que nos hacemos a nosotros mismos tales como “¿y si pasa?”, “¿qué pasaría si sucediera?” o “¿podré hacer algo para impedirlo?”. 

El fenómeno de la preocupación excesiva se caracteriza, como su nombre bien indica, por ser excesiva. Además de persistente e injustificada. Es persistente porque no desaparece y excesiva porque es mayor que la preocupación “normal” que sentiría en esa misma situación el grueso de la gente.

La preocupación excesiva se califica como injustificada porque no es proporcional. Es decir, la persona que sufre este problema es consciente de ello y de que lo está exagerando. A pesar de ello, no lo puede evitar porque cree que no lo puede controlar. Como consecuencia de esto, aparece la sensación de inquietud, ansiedad y estrés. 

En este momento nuestra capacidad para controlar las emociones se descontrola. Debido a ello, incrementa nuestro malestar emocional. Es bastante contradictorio ya que con la preocupación excesiva la persona busca alivio emocional. Sin embargo, lo único que consigue es perjudicarse cada vez más. 

Si crees que la preocupación excesiva puede estar dominando tu vida, quizás sea el momento de ponerte en contacto con un psicólogo online.

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¿Existen distintos tipos de preocupaciones?

El hecho de preocuparse excesivamente por todo hace que se cree una lista de diferentes tipos de preocupaciones. 

  • Preocupaciones por acontecimientos del pasado. Las personas que se preocupan excesivamente por las cosas tienen la costumbre de traer el pasado al presente. Esto hace que revivan su dolor. El hecho de pensar constantemente en el pasado no va a hacer que lo que sucedió cambie. No se trata de olvidarlo, sino de aceptar que esta ahí. Seguir con tu vida y vivir el presente. 
  • Preocupaciones por el futuro. El futuro no podemos controlarlo y eso causa preocupación. A la persona le da miedo y vive con incertidumbre. De hecho, vive anticipándose a los futuros acontecimientos desde una perspectiva negativa de los mismos. Es decir, trata de controlar el futuro anticipándose negativamente a éste. Dicha preocupación no le deja vivir y disfrutar del presente. 
  • Preocupación que no depende de la persona. Cuando la preocupación no dependa de la persona, no va a conseguir ninguna solución preocupándose por ella. Lo único que va a conseguir es aumentar su malestar. 
  • Preocupación por lo que no tiene solución. Se trata de una preocupación inútil. La persona nunca va a poder resolver el problema porque no tiene solución. Dar vueltas a algo que ya no tiene arreglo es perder el tiempo y hacerte daño a ti mismo/a. 

¿Qué consecuencias puede tener la preocupación excesiva?

Hay personas que se preocupan excesivamente por todo. Por cosas que realmente no tienen ningún tipo de importancia y son trivialidades. Estas personas desean dejar de preocuparse por todo, pero sienten que no pueden. Esto puede suponer problemas en el rendimiento escolar o estudiantil en general, en la productividad laboral o incluso en la vida social de la persona.

La preocupación excesiva te genera un cansancio físico y mental enorme, es decir, te consume las energías. Estar angustiado constantemente conlleva una pérdida de las fuerzas que necesitas para tu día a día.

Además, mantener la mente ocupada todo el tiempo con pensamientos negativos acerca de problemas, ya sean reales o no, te genera un cansancio enorme. La preocupación excesiva provoca a su vez una alteración en el carácter ya que la persona se vuelve mucho más irritable y vive con mayor tensión. 

Las consecuencias de la preocupación constante y excesiva se dan en dos niveles. En primer lugar, a nivel psicológico. Aquí la preocupación afecta al individuo generándole fatiga o sensación de cansancio, dificultades para concentrarse, irritabilidad, inquietud e impaciencia. Además de sensaciones sobre un descontrol de sus pensamientos, lo que supone problemas de sueño. Todo esto conlleva un nivel elevado de nerviosismo.

Por último, estos sujetos tienden a evitar lugares, temas o personas para que no puedan causarles ningún tipo de preocupación ya que cualquier cosa que vean, haga o diga cualquier otra persona les afectará excesivamente, aunque ellos no quieran. 

En segundo lugar, encontramos las consecuencias a nivel físico. Estas afecciones o problemas pueden derivar de las propias consecuencias psicológicas. Se trata de dolores y tensiones musculares. Nuestros niveles de protección del sistema inmune se vuelven más vulnerables. Y se puede llegar a producir un aumento del ritmo cardíaco y la respiración, síntoma que está muy relacionado con los altos niveles de estrés y ansiedad. 

¿Por qué es difícil dejar de preocuparse?

Las personas que se preocupan excesivamente pretenden evitar los problemas y las situaciones complejas. Por eso, siempre están pensando en lo peor y se preparan para ello. De esta forma, según ellos tienen ya posibles soluciones preparadas para enfrentarse a un supuesto problema.

Al creer que de esta forma se están protegiendo, no pueden cambiar su hábito de preocuparse excesivamente. Para acabar con este problema y con la ansiedad y el estrés asociados, es necesario dejar de pensar que preocuparse constantemente es un acto positivo. La preocupación excesiva no es la solución sino el problema. 

Hay una serie de claves para evitar la preocupación excesiva:

  • Vive el presente. Muchas veces nos quedamos anclados en el pasado por algo que ocurrió pero que ya no podemos cambiar. Nos sentimos culpables y nos preocupamos por algo que ya ha pasado. Debemos vivir el presente y disfrutar de lo que nos ofrece. Concéntrate en lo que estás haciendo ahora. 
  • Asumir que lo peor puede pasar. La vida tiene sus cosas buenas y malas. A veces pueden pasar cosas desagradables que provoquen un giro radical a nuestras vidas. Aun así, tenemos que saber que saldremos adelante y podremos soportarlo. 
  • Analizar todas las soluciones posibles que existen. No todos los problemas son iguales y, por tanto, no tienen una solución única. Debemos analizar cuáles son las soluciones que hay para solucionar un problema. De esta forma nos será más fácil enfrentarnos a él.
  • Mantener el tiempo ocupado. Estar con la mente ocupada en otras cosas que no sean tus preocupaciones te ayudará a alejar los monstruos. Haz actividades que te ayuden a distraerte y que disfrutes cuando la hagas. 
  • Sé coherente con las probabilidades. Has de aprender a manejar las probabilidades. No debes confundir un hecho posible con probable ya que distan mucho de ser iguales. 

Preocuparse excesivamente por las cosas solo te va a traer problemas a ti. Te generará un malestar psicológico que probablemente se desarrollará en un malestar físico. Si sientes que no puedes controlar tu preocupación por las cosas, que todo te preocupa excesivamente, pide ayuda a un profesional de la salud mental. 

En Siquia somos expertos en terapia online y llevamos desde 2012 ayudando a pacientes de todo el mundo a encontrar su bienestar. A través de la terapia online te ayudará a controlar ese instinto de preocupación continua. Te enseñará una serie de mecanismos para que aprendas a afrontar los problemas tú solo y controles la incertidumbre.

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Imagen de Aitana Andrés
Sobre Aitana Andrés Aitana es estudiante del último año de Periodismo en la Universidad de Valladolid. Durante los años de carrera ha descubierto el interés por la salud mental y la importancia de su visibilidad en los medios.

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