❓​ Preguntas frecuentes sobre ansiedad: te damos las respuestas

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La ansiedad es uno de los temas que más se tratan en la consulta del psicólogo. Es, también, uno de los temas que más preocupan a nuestros pacientes. Y, por eso, se trata de uno de los problemas que más dudas les generan.

Con el objetivo de dar respuesta a las preguntas más comunes sobre la ansiedad, hemos elaborado una guía en la que buscamos aclarar vuestras preguntas frecuentes sobre la ansiedad.

¿Cuál es la diferencia entre ansiedad, estrés y depresión?

  • Ansiedad: respuesta fisiológica ante una amenaza que puede ser real e imaginada. Se caracteriza por combinar síntomas físicos, como la respiración agitada, los temblores o la sudoración, con síntomas psíquicos, como la preocupación constante, el insomnio o los problemas para concentrarse. Aunque la ansiedad puede aparecer de forma puntual, tiende a alargarse en el tiempo.
  • Estrés: respuesta fisiológica ante un peligro que suele ser externo y fácilmente reconocible, como una entrevista de trabajo o un examen. Comparte con la ansiedad síntomas como la preocupación, la aceleración del pulso y la respiración y la sudoración, pero estos síntomas suelen ser puntuales y menos intensos.
  • Depresión: trastorno psicológico caracterizado por una tristeza intensa e incapacitante. Quienes lo sufren sienten una activación corporal muy baja y, por lo tanto, tienen niveles de energía tan bajos que incluso las tareas más sencillas, como levantarse por las mañanas, se vuelven complicadas.
miedo al rechazo

¿Es posible vivir sin ansiedad?

Depende de lo que entendamos por ansiedad.

La ansiedad como respuesta puntual es un fenómeno absolutamente normal, que está presente en la vida de las personas en mayor o menor medida.

Todos experimentamos ansiedad en algún momento, por el simple hecho de que es el mecanismo que nuestro organismo pone en marcha para hacer frente a las amenazas. Recurrimos a ella porque nos ha permitido salir airosos de los problemas desde tiempos inmemoriales.

Sin embargo, es completamente posible vivir sin un trastorno de ansiedad. De hecho, es lo habitual, aunque cada vez hay más gente que sufre este problema. La ansiedad como trastorno es una señal de que las cosas no funcionan como deberían: tu cuerpo te mantiene alerta incluso cuando no hay una amenaza.

¿Qué hago si los pensamientos intrusivos no me dejan en paz?

Uno de los síntomas presentes en el trastorno de ansiedad son los pensamientos intrusivos: ideas desagradables que aparecen una y otra vez y que son muy difíciles de controlar.

¿Alguna vez, estando enfadado, a tu mente le ha asaltado la idea de darle una patada a un contenedor? ¿O te has planteado qué pasaría si te hubieses dejado la lumbre encendida en casa? Estos son ejemplos de pensamientos intrusivos, que aparecen sin previo aviso para expresar un miedo o una preocupación y que, si no se gestionan correctamente, se quedan en nuestra mente a vivir.

Cuando un pensamiento se escapa de nuestro control y empieza a minar nuestro bienestar es necesario cortar de raíz. Esto no significa que tengamos que reprimir estos pensamientos, puesto que solo estaríamos agravando el problema.

Una buena forma de liberarse de los pensamientos intrusivos es dejándolos salir. Hablarlo con alguien o escribirlo pueden ser buenas formas de desahogarse.

Si no te ves capaz de expresarlo, o si hacerlo no mejora la situación, no dudes en contactar con un psicólogo online.

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¿Puedo ser el culpable de mi ansiedad?

Reducir las causas de la ansiedad a una sola sería simplista y erróneo. Como ocurre con la depresión, se trata de un trastorno multifactorial, que surge por acción de varios factores. La genética, la existencia de otras enfermedades, las vivencias personales y la adicción al alcohol o a las drogas son tan solo algunas de las variables que debemos tener en cuenta en la ecuación.

Sin embargo, la autopercepción y la autoestima también influyen en el desarrollo de este trastorno. Es decir, cómo nos vemos a nosotros mismos puede desencadenar la ansiedad, puesto que influye en cómo nos tratamos a nosotros mismos.

Por ejemplo, las personas con autoestima inestable son más propensas a la ansiedad que aquellas con una autoestima estable. Esto se debe a que la autoestima inestable depende en gran parte de los resultados de nuestras acciones. Cuando las cosas les salen bien, estos sujetos tienen una buena percepción de sí mismos, pero cuando les salen mal, su autopercepción cae en picado.

Por ese motivo tienden a ser personas altamente exigentes, algo que puede llevarles a desarrollar ansiedad. La autoexigencia es problemática porque en muchas ocasiones nos lleva a apostar por un ideal de perfección que no se ajusta a nuestras circunstancias, nuestras capacidades, ni nuestras posibilidades.

Las ganas de mejorar son muy positivas, siempre que seamos conscientes de nuestros límites y nos pongamos metas realistas. Si aceptamos que podemos fallar y aun así lo intentamos, perfecto. El problema viene cuando el perfeccionismo es tan rígido que incluso el más mínimo inconveniente nos paraliza.

Para salir de ese problema es necesario cambiar el sistema de creencias: modificar los pensamientos limitantes por otros más sanos. Si no, entonces estaremos creando el caldo de cultivo perfecto para que esta autoexigencia que surge de nosotros mismos se convierta en un trastorno de ansiedad.

¿Qué hago si es mi círculo cercano el que me genera ansiedad?

Del mismo modo que tus propias expectativas pueden provocarte ansiedad, también pueden hacerlo las expectativas del resto. Las personas que dependen del círculo cercano, o que se apoyan mucho en sus opiniones, pueden experimentar dificultades para gestionar la presión externa.

Los consejos de aquellos que nos quieren pueden llegar a ser muy útiles, pero solo cuando son solicitados. Si recibes un bombardeo de opiniones continuado, y especialmente si estas opiniones se oponen a las tuyas, puede ser que acabes siendo víctima del estrés o de la ansiedad.

Lo mejor que podemos hacer para poner freno a estos comentarios es reevaluar qué esperamos de aquellos que nos rodean. Una vez tengamos claros cuáles son nuestros valores y qué papel juegan la familia y los amigos en nuestra vida, es necesario que nos sentemos a hablar con ellos y dejemos claro qué esperamos recibir y qué podemos dar.

Si tus relaciones sociales te generan ansiedad, no desesperes. En Siquia hemos ayudado a miles de pacientes a recuperar la sintonía con sus seres queridos. Somos expertos en terapia online desde el año 2012 y podemos acompañarte en tu lucha contra la ansiedad.

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    Imagen de Lucía Lorenzo
    Sobre Lucía Lorenzo Lucía Lorenzo es Graduada en Periodismo por la Universidad de Valladolid, donde descubrió su gran interés por los temas relacionados con la salud, especialmente con la salud mental, la gran olvidada en las enseñanzas universitarias. Entre sus inquietudes se encuentran el feminismo y los derechos LGBT. Ganadora de un premio de relato corto en el año 2013, disfruta escribiendo tanto noticias como ficción.
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