La ONU advierte que no invertir en salud mental pone en peligro a las personas y la economía

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Recientemente, la salud mental entraba en el debate público gracias a una intervención de Íñigo Errejón en el Congreso de los Diputados en la que el líder de Más País pedía una mayor inversión en salud mental para hacer frente a los efectos psicológicos de la pandemia. Hace unos días, la ONU, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, publicaba una guía bajo el título «Mental Health investmentent case: a guidance note« con la intención de concienciar a los Gobiernos sobre la importancia de la inversión en salud mental.

La guía comienza definiendo la salud mental como «un estado de bienestar en el que cada individuo es consciente de su propio potencial, pudiendo soportar los niveles de estrés normales del día a día y trabajando de manera productiva y fructífera para contribuir a su comunidad». Por el contrario, definen la enfermedad mental como «el sufrimiento, la incapacidad y la morbilidad provocados por trastornos mentales, neurológicos o de abuso de sustancias, asociados tanto a las características biológicas y psicológicas de los individuos como a las condiciones sociales adversas». En las últimas tres décadas, la exposición a factores adversos para la salud mental ha aumentado en un 30% a nivel global.

La pandemia del coronavirus no ha hecho más que empeorar esta situación. Y, aunque son lógicas las medidas tomadas para evitar la infección de una enfermedad tan letal como la Covid-19, la ONU recuerda en su informe que la depresión, la psicosis, el alcoholismo y otros trastornos mentales son el 28% de las enfermedades no fatales. Además, las enfermedades mentales aumentan el riesgo de suicidio y reducen la esperanza de vida de quienes las padecen entre 10 y 20 años.

Lejos de afectar tan solo al bienestar de las personas, la ONU hace especial hincapié en los perjuicios causados en la economía por los problemas de salud mental: actualmente se estima que se pierden un billón de dólares anuales a causa de los efectos que los problemas de salud mental tienen sobre la productividad y la producción económica, pero «si no se hace frente a este problema, la pérdida económica aumentará significativamente».

Es por ello que las naciones tienen que concienciarse sobre la importancia de la inversión en salud mental, dado que actualmente «la mayoría de los países con bajos y medianos ingresos destinan menos del 2% de su presupuesto en salud al tratamiento y la prevención de los problemas de salud mental», lo que provoca un desequilibrio entre la demanda y la oferta de tratamiento en materia de salud mental.

Salud mental

¿Por qué es necesario invertir en salud mental, según la ONU?

  • Para proteger los derechos humanos

La ONU pone el foco en el estigma y la discriminación a la que frecuentemente son sometidas las personas con problemas de salud mental y sus familias.

Para hacer frente a este fenómeno, es necesario formular políticas y leyes que protejan los derechos humanos, ayuden a frenar los abusos y provean de servicios a las personas que sufren trastornos de salud mental.

  • Para reducir la carga económica de la salud mental

Los problemas de salud mental son la primera causa de años vividos con discapacidad a nivel global y corresponden al 10% de las enfermedades. Las personas que conviven con una enfermedad mental ven minada su productividad hasta el punto de tener que solicitar bajas laborales en gran parte de los casos.

Esto supone un perjuicio económico para las empresas y las naciones, y se estima que a nivel global se pierden un billón de dólares anuales por este motivo. Por ello, los planes de protección de la salud mental son a su vez planes de protección de la economía, la otra gran afectada por los problemas psicológicos.

ONU
  • Por su rentabilidad

Teniendo en cuenta las pérdidas económicas que provocan los problemas de salud mental, invertir en su tratamiento a través de la sanidad pública sería más que rentable.

La ONU señala que «entregar servicios rentable de cuidado y prevención de la salud mental en países con bajos y medianos ingresos no supondría más coste que 3 o 4 dólares per cápita«.

  • Para garantizar el acceso universal a la salud mental

La escasez de servicios destinados al cuidado de la salud mental en la sanidad pública impide a multitud de enfermos acceder a un tratamiento, debido a la saturación de los servicios públicos y al coste de la atención privada. De este modo, muchas de las personas con problemas de salud mental pueden quedar en riesgo de exclusión.

Elaborar políticas e invertir en salud mental por la vía pública supone la protección de los derechos humanos. Facilitando el acceso universal a los servicios de salud mental no solo se mejoraría la salud de los pacientes, también su economía, su nivel de vida y su bienestar.

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Imagen de Lucía Lorenzo
Sobre Lucía Lorenzo Lucía Lorenzo es una estudiante del último curso de Periodismo en la Universidad de Valladolid, donde descubrió su gran interés por los temas relacionados con la salud, especialmente con la salud mental, la gran olvidada en las enseñanzas universitarias. Entre sus inquietudes se encuentran el feminismo y los derechos LGBT. Ganadora de un premio de relato corto en el año 2013, disfruta escribiendo tanto noticias como ficción.

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