No intentes gustar a todos… su aprobación no te hace más feliz

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Posiblemente, una de las frases más escuchadas en la consulta es “no hago X por miedo a no gustar”, “si hago Y, dejaré de gustarles a todos”, “si digo lo que pienso, ya no gustaré a todos” o cualquier otra variante. La cuestión es mucho más sencilla; es imposible gustar a todo el mundo, de la misma manera que a nosotros mismos no nos gusta todo el mundo, algo parecido, a lo de la perfección; todos sabemos que no existe pero aquí estamos, buscándola.

De cualquier forma, en un mundo donde los “likes” y los “followers” son tan importantes, la autocomplacencia no deja de esconder muchas cosas, ¿quieres saber algunas de ellas? Acompáñanos.

¿Por qué necesitamos la aprobación de los demás?

Desde que Facebook creará el botón “me gusta” allí por 2009, lo cierto es que los “likes” se han convertido en las monedas de las redes sociales donde todo, pero absolutamente todo, al menos aparentemente, se mide por los “like” de cada una de tus publicaciones así como por el engrose de tu lista de fans, hasta un nivel obsesivo para muchos.

¿Y, a qué viene esto? Pues a que esta forma de pensar no es, precisamente, psicológicamente sana. Pasamos del egocentrismo hasta la obsesión por gustar pasando por la necesidad de aprobación, aumentando la dependencia de lo que te digan o no te digan en un comentario en una red social. Ello genera frustración, desmotivación, inseguridad, falta de autoestima y con el tiempo tendrá importantes consecuencias psicológicas no sólo en ti mismo sino también en tu entorno.

Es cierto que las personas somos seres sociales y que existe lo que los psicólogos denominamos deseabilidad social, es decir, la tendencia – consciente o inconsciente – a responder ante los demás de una forma que sea vista como aceptable de manera que conseguimos algún beneficio – con este tipo de respuesta – o no lo recibimos, si hacemos lo contrario.

Pero también es cierto que, si depositas ante los demás toda tu necesidad de aprobación, les concedes cierto control sobre tu vida. ¿Es realmente lo que quieres? ¿Quieres gustar a los otros o estar condicionado por lo que digan o no digan, hagan o no hagan?

La necesidad de aprobación de las personas de nuestro entorno se aprende durante la infancia pero puede llegar hasta la vida adulta e inundar el comportamiento laboral, social y personal.

Lo que empieza siendo una necesidad de no decepcionar a los padres y profesores, acaba siendo una necesidad de no defraudar a los jefes, compañeros, pareja y amigos.

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¿Cómo sé si tengo esta necesidad de aprobación?

Existen algunas cuestiones que te pueden indicar que necesitas la aprobación constante de los demás, por ejemplo:

  • No saber decir que no. Tiene que ser un “no” cordial, cálido, empático, asertivo pero firme, es decir, sin docenas de justificaciones de esas que empiezan por “es que”. “¿ Vas a venir a cenar esta noche? No, no puedo hoy”. Así de sencillo. Si hubiéramos respondido “No, es que hoy no puedo porque es había quedado antes con otra persona pero me gustaría cenar otro día contigo y es que me sabe mal…”  te estás justificando y antepones las opiniones de tu interlocutor a tus propios planes y, al final, al interlocutor le van a parecer un montón de excusas.
  • Cambias de opinión para gustar. Este es otro de tus grandes problemas. Imagínate, estáis decidiendo con tus compañeros el lugar para ir a hacer la cena pre-vacaciones y aunque adoras el restaurante X, como la mayoría prefiere el bar de al lado del trabajo, cedes para gustar a tus compañeros y para no crear ningún conflicto. Y está muy bien cambiar de opinión; de hecho, las personas evolucionamos y podemos cambiar muchas veces de opinión sobre un mismo asunto. El problema llega cuando el cambio de opinión no es por una decisión propia sino para agradar a todos.
  • Sentirse triste o ansioso ante una crítica. Partamos de que nadie es “fan” de las críticas pero, también, de que todos cometemos errores. Hay que asumirlo y, también, la critica pero no nos podemos hundir en la tristeza o en la ansiedad, sobre todo, en un país donde la crítica es casi deporte olímpico.
  • Anteponer las necesidades de los otros a las tuyas propias con el fin de conseguir la aprobación de esas personas. Al final, todos te verán como la persona siempre dispuesta a dar, sin necesidad de recibir – lo cual no es cierto, porque muchas veces esperas algo a cambio, aunque sea afecto – y esto puede conducir a un trato abusivo por parte de ciertas personas.

¿Qué problemas puede ocultar?

  • Falta de autoestima
  • Inseguridad
  • Frustraciones
  • Síndrome FOMO
  • Trastornos de ansiedad
  • Trastornos adaptativos
  • Trastornos depresivos
  • Dependencia emocional
  • Trastornos de personalidad
  • TCA

¿Cuáles son las consecuencias?

  • Pérdida de tu identidad. Dejas de ser tú mismo para convertirte en esa persona que crees que los otros van a valorar de una forma más adecuada, apartando tus deseos y necesidades, para hacer realidad la de otros mientras tu identidad queda difuminada.
  • Decepción y tristeza. Esta búsqueda de la aprobación hunde sus raíces en tu propia inseguridad; entonces, empiezas a pensar “todo lo hago mal”, “no voy a ser capaz”, creando un cuadro de indefensión aprendida. Y, como he dicho antes, en algún momento, vas a hacer algo mal y si recibes entonces una crítica, te vas a decepcionar porque creerás que te has quedado por debajo de las expectativas de esa persona, te autocastigarás y sentirás una tristeza desbordante. Entonces, ya necesitas ayuda profesional. En este caso, prueba una sesión de terapia online en Siquia.
  • Miedo a hacerlo todo mal. Es el mismo caso que he explicado. Pero, además, se trata de una distorsión cognitival. Te puede generar miedo al rechazo por parte de los demás “ya me dicen que lo hago todo mal” y, por tanto, una intensa ansiedad.
  • Ansiedad. Te encuentras hipervigilante, viendo quién te aprueba y quién no, con pensamientos catastrofistas del tipo “lo hago todo mal”, “nadie me va a querer nunca”,… Esto genera sensaciones psicofisiológicas como taquicardia, sudores, temblores, opresión precordial, parestesias en manos y pies, disnea, cefalea… Indica que tienes una crisis de ansiedad. Ya ves cómo de poderosa es tu propia mente y tus pensamientos.
  • Relaciones tóxicas. Como he dicho antes, el poner las necesidades de los otros por encima de las tuyas propias puede generar un trato abusivo por parte de ciertas personas que son aquellas que aprovechan para mantener relaciones interpersonales tóxicas contigo en las cuales tu autoestima disminuirá.

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Pautas para cambiar tu necesidad de aprobación

  • Valora de forma adecuada las opiniones de los demás. Porque es eso; una opinión más, tan válida como la tuya propia. Y, sobre todo, no le concedas a ninguna opinión – ni tan sólo a la tuya- la categoría de “verdad absoluta” puesto que nadie la posee, es decir, mañana vas al trabajo y una compañera te dice que no le gusta tu look, le agradeces el consejo y le manifiestas que a ti sí te gusta.
  • No te tomes nada personal. Las opiniones de los demás las debes tomar como un punto de partida, como un consejo pero, por ejemplo, no te digas “no sirvo para nada” sólo porque tu jefe te ha pedido que rectifiques algo en el informe.
  • Di que sí. Lo conseguirás cuando aprendas a decir que no. S trata de dar tu opinión porque tiene el mismo valor que el de cualquier otra persona, de esta forma, aumenta tu propio autorrespeto.
  • No te dejes manipular. El miedo al rechazo, del cual he hablado antes, hace que tus conductas se desarrollen según lo que crees que va a gustar a los demás y así, de nuevo, antepones las necesidades y deseos de  los otros a los tuyos propios. Es más fácil pedirte que te quedes hasta más tarde, que te lleves trabajo para el fin de semana… porque, como todos saben, no vas a decir que no, ¿o a lo mejor puedes cambiar?
  • Sé asertivo. La asertividad es muy importante para dejar de depender de la aprobación de los otros. Es la manera de respetar nuestros propios derechos mediante el respeto a los derechos de los demás. Esto se hace fácilmente aplicando las técnicas asertivas que son muy útiles en la vida diaria y para lo cual te puede ayudar un psicólogo.
  • Acepta las críticas constructivas y no permitas las criticas hostiles – porque son aquellas que faltan al respeto debido – porque equivocarse es normal y lo hacemos todos.
  • Confía en tus habilidades y capacidades. Quizás, ahora mismo, te cueste verlas pero seguro que las tienes y así se desarrollará tu seguridad que te permitirá ver que eres una persona tan valiosa como cualquier otra.
  • Decide Toma decisiones, sin ningún miedo, porque afianzarán tu seguridad. Puedes empezar por decisiones pequeñas e ir, cada vez, tomando decisiones más importantes.
  • Siempre hablarán. Cuanto antes seas consciente de que aunque hagas las cosas bien, hay gente que puede llegar a hablar mal de ti – de la misma manera, que habrá mucha gente que hablará bien – mucho mejor. Debes comportarte de forma libre y respetuosa con todas las personas, valorando sus opiniones, pero sin que influencien tus decisiones.
  • Gestiona tus emociones. Antes he hablado de la ansiedad, de la tristeza, de la decepción, de la frustración… hay que saber gestionar de forma adecuada todas las emociones para llegar a un buen nivel de autoconciencia emocional. Quizás, para ello, vas a necesitar la ayuda de un psicólogo online.
  • Circulo íntimo de confianza. Créalo con familiares, amigos, con personas que te aporten y sumen para tu vida, con las cuales puedas ser tú mismo pero, teniendo en cuenta que, para ello, tienes que empezar a ser tú mismo.
  • Busca ayuda profesional Si has llegado hasta aquí y no tienes claro poder hacerlo tu solo, pide ayuda a un psicólogo presencial u online.
Imagen de Maria Dolors Mas
Sobre Maria Dolors Mas María Dolors Mas es psicóloga en Barcelona. Nº Colegiada 17222. Sus especialidades son la ansiedad, la depresión y toda lo relacionado con salud mental de niños y adolescentes. Puedes contactar con ella a través del email [email protected] y el teléfono 687 81 40 56 indicando que vas de parte de Siquia :)
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