Los peligros del apego ambivalente

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El apego es una de las bases de tu personalidad. Surge en la más tierna infancia, durante los primeros meses de vida, en torno a los vínculos que estableces con tus padres o cuidadores. La relación que tengas con ellos determinará la forma de relacionarte con los demás y con el mundo que te rodea a lo largo de tu vida, por lo que la formación del apego es fundamental.

Sin embargo, no todos los tipos de apego son buenos. La teoría del apego, formulada por John Bowlby durante el siglo XX, establece que existe el apego seguro y el apego inseguro, dentro del cual encontramos el apego ambivalente o ansioso. El apego seguro es aquel que deriva de un buen cuidado por parte de los padres, en los que el niño confía y a los que ve como fuente de protección incondicional. Al sentirse protegidos, los niños con apego seguro no tienen problemas en relacionarse con el mundo y con los demás, algo que se mantiene en la madurez.

El apego ambivalente, por el contrario, es aquel que se forma cuando los cuidadores están presentes para el niño de manera intermitente, de modo que este no sabe si estarán ahí para protegerle en caso de que lo necesite. El desarrollo del apego ambivalente supone una gran fuente de inseguridad para los niños, que en la infancia actuarán con desconsuelo ante la ausencia de los padres y con desconfianza ante su presencia. Estos niños no confían en los extraños y, del mismo modo, a medida que crecen tienen dificultades para confiar en la gente.

Mary Ainsworth, que también investigó ampliamente el apego, observó el comportamiento de los bebés y reparó que en torno al 10% de los bebés observados mostraban signos de este tipo de apego: se mantenían alerta cuando se relacionaban con el entorno, lloraban ante la ausencia de las figuras de cuidado y actuaban con frialdad cuando volvían con ellos. Esta situación, tan agresiva para los bebés, que están completamente indefensos y buscan de manera inconsciente la protección de los adultos más cercanos, deja secuelas en el cerebro de las personas a medida que crecen. Los niños que desarrollaron apego ambivalente, seguramente se acabarán convirtiendo en adultos inseguros e incapaces de gestionar sus relaciones de manera sana.

Características de las personas con apego ambivalente

  • Baja autoestima

Los niños aprenden del entorno que les rodea, por lo que un bebé que no siempre encuentra protección en sus figuras adultas más cercanas seguramente crecerá creyendo que las relaciones son vínculos inestables productos del azar.

Tomando como ejemplo la actitud de sus padres, estos niños creerán que el cariño de los demás no siempre estará ahí, por lo que tratarán de agradar continuamente al resto para asegurar su presencia. De este modo, desarrollarán una autoestima inestable basada en sus relaciones con el resto.

Al buscar la aprobación externa, estas personas pueden llegar a poner los deseos del resto por delante de los suyos, cayendo en relaciones tóxicas donde su apego inseguro es el protagonista.

apego ambivalente
  • Poca estabilidad emocional

Las personas con apego inseguro nunca han experimentado una relación estable con el entorno próximo. En este contexto, los niños crecen con miedo constante a aquello que les rodea y sin saber si encontrarán protección ante los peligros.

Ante la baja seguridad que provoca este desamparo en la más tierna infancia, de adultos las emociones de esas personas dependerán en gran medida de sus relaciones con el resto. Muchas veces ni siquiera llegarán a responsabilizarse de lo que sienten, porque en lo más profundo de su ser creen que todo eso es producto de las actitudes de los demás hacia ellos.

  • Tendencia a desarrollar relaciones tóxicas

Aunque parezcan ajenos a lo que les rodea, en sus primeros meses de vida los niños aprenden de todo aquello ven, incluidas las relaciones. De este modo, aquellos niños que sufrieron unos cuidados intermitentes, cuando crecen tienden a imitar esas relaciones que experimentaron en la más tierna infancia.

Por ejemplo, pueden ser personas que tratan de llamar la atención de quienes les rodean, pero, una vez la consiguen, se cansan de esa atención o se muestran desconfiados con el resto.

pareja

Además, las personas con apego ambivalente tienden a depender emocionalmente de aquellos con los que establecen relaciones, debido a su baja autoestima y a esa inseguridad que les hace sentir desprotegidos ante un mundo inmenso.

En las relaciones, pueden mostrarse como personas celosas y manipuladoras. Los celos surgen de la creencia de que las relaciones son inestables: ante una relación romántica, o incluso de amistad, recordarán lo inconsistentes que eran los cuidados de sus padres y, igual que temían el abandono en la infancia, lo temerán en su vida adulta. Como mecanismo de defensa ante la posibilidad de ser abandonados, las personas con apego ambivalente pueden llegar a recurrir a la manipulación, incluso pueden llegar a aislar a aquellos que les rodean para evitar que se marchen.

Si identificas los signos del apego ambivalente en tu conducta, debes saber que puedes desarrollar un apego seguro con la ayuda de un psicólogo. En Siquia ofrecemos los servicios de nuestros psicólogos mediante la terapia online. Si quieres probar, puedes solicitar una primera cita gratis rellenando tus datos.

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Imagen de Lucía Lorenzo
Sobre Lucía Lorenzo Lucía Lorenzo es una estudiante del último curso de Periodismo en la Universidad de Valladolid, donde descubrió su gran interés por los temas relacionados con la salud, especialmente con la salud mental, la gran olvidada en las enseñanzas universitarias. Entre sus inquietudes se encuentran el feminismo y los derechos LGBT. Ganadora de un premio de relato corto en el año 2013, disfruta escribiendo tanto noticias como ficción.

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