Necesito llorar, pero no me sale

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La incapacidad de llorar no es sinónimo de frialdad, sino que responde a un bloqueo psicológico que puede esconder tras de sí un complejo trasfondo emocional.

¿Por qué no puedo llorar? Muchas personas son incapaces de desahogar sus emociones a través de lágrimas. El lloro y el llanto son un alivio fisiológico que permite liberar tensiones y estrés, sin embargo, no está al alcance de todos.

Llorar para liberar emociones

No todas las personas somos iguales ni gestionamos los problemas de la misma manera. Cada uno procesa la realidad de un modo propio en el que los tiempos de reacción son distintos. Por ello, la forma de canalizar las emociones es diferente.

Esto significa que personas más sensibles suelen recurrir fácilmente al lloro como mecanismo de alivio, mientras que otras tardar más en experimentar este desahogo a través de las lágrimas. De hecho, hay personas que nos comentan a menudo en terapia que lloran sin motivo aparente, aunque realmente suele haberlo.

Llorar no es una acción fácil para muchas personas, pues necesitan un autorreconocimiento, saber identificar las emociones que guardan en su interior, saber escucharse, etc. Sin embargo, con la relajación y siendo consciente de la situación, las lágrimas terminan llegando.

Bloqueo emocional como causa de la incapacidad de llorar

Principalmente, la incapacidad de llorar se debe a un bloqueo emocional, que ocurre cuando se tienen muchas emociones acumuladas.

Por propia supervivencia, nuestra mente considera que es mejor adormecer nuestro cuerpo, que es donde habitan nuestras emociones, haciéndonos desconectar de él para no sentirlas.

Por este motivo, ciertas personas y en algunas ocasiones mantienen una desconexión de sus emociones y su mente. Así que lo que se busca es reconectar para que eventualmente se pueda dar el desbloqueo y desahogo.

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Consejos para poder llorar

1. Sentir conscientemente el bloqueo

La primera recomendación que ofrece Fabiola Cuevas desde su propia experiencia es sentir conscientemente el bloqueo. Puede resultar paradójico, pero si cierras los ojos y llevas la tensión a tu cuerpo, comienzas a sentir ese bloqueo, malestar e incomodidad, que te va a ayudar a reconectar con tu cuerpo.

2. Hablar en voz alta

El segundo consejo que recomienda Fabiola Cuevas es hablar en voz alta. Es un paso que puede parece muy sencillo, pero hablar libremente de los motivos que te preocupan, te inquietan, te entristecen, etc. ayudará a conectar con estas emociones. Tómate tu tiempo durante esta práctica. Cierra los ojos, si es necesario, y observa cómo el bloqueo requiere un desahogo, normalmente, llorando.

Este paso lo puedes realizar con alguien de confianza, con un especialista que escuche y entienda la situación o, incluso, frente al espejo. Independientemente de la situación que escojas, tiene que ser alguien que propicie una escucha activa. Sí, incluido si lo haces contigo misma frente al espejo. Es necesario entender los motivos para conectar con las emociones y, así, desahogarte.

3. Ver películas tristes

Otro consejo para desencadenar el desahogo emocional es ver películas tristes que te hagan llorar. Es un acto efectivo, además de sencillo. Si los anteriores consejos no han conseguido resultados, piensa en aquella película que te hizo llorar y mírala de nuevo.

El hecho de ver una película emotiva te ayuda a conectar con un sentimiento de tristeza que desata las ganas de llorar. Si esto sucede, pausa el vídeo y tómate tu tiempo para poder aliviarte tranquilamente.

Fabiola señala que es muy importante llorar sin el drama emocional en el que se revuelven los pensamientos negativos, sino llorar conscientemente para que así sí se libere la tensión física y mental.

llorar

Síndrome de Sjögren

Más allá del desahogo a través del llanto, hay que destacar que hay personas que son incapaces de conseguirlo debido a una enfermedad autoinmunitaria.

Quienes la padecen no intentan reprimir sus sentimientos, sino que debido a un problema de origen fisiológico -sequedad en el lacrimal– les es casi imposible filtrar las lágrimas. Esta realidad se conoce como síndrome de Sjögren.

Conclusión

Por muy dolorosas que sean las emociones, recuerda que todos somos capaces de superarlas. Muchas veces sentimos miedo a sentir miedo o a recordar aquello que nos hizo daño, pero es más adecuado llorar conscientemente y permitir el desahogo del dolor, que acumularlo con el paso del tiempo.

La recuperación se realiza a través de la reconexión con tu cuerpo y tus emociones, por lo que hay que permitir sentir el bloqueo, expresar los sentimientos y crear el espacio y la oportunidad para llorar tranquilamente.

Imagen de Laura
Sobre Laura Periodista especializada en los Nuevos Medios Interactivos y el Periodismo Multimedia

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