¿Instagram empeora la salud mental de los adolescentes?

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The Wall Street Journal publicó recientemente una alarmante noticia: Instagram es perjudicial para la salud mental de los adolescentes.

Así lo ha revelado un estudio realizado por Facebook, su empresa propietaria desde 2012. Los resultados de la investigación revelan que Instagram, una de las redes sociales preferidas por los más jóvenes, supone un desafío para su salud mental. El estudio pone en evidencia que el 32% las adolescentes se ven afectadas negativamente por esta red social, frente al 14% de los adolescentes.

Pese a los intentos de la compañía de Zuckerberg por minimizar el impacto del estudio en el público, la prensa internacional no tardó en hacerse eco de la noticia.

Cada vez más, las jóvenes se ven constantemente presionadas para encajar en los cánones de belleza. En este contexto, Instagram se convierte en caldo de cultivo para los problemas de autoestima. «Las comparaciones con lo que ven en Instagram pueden alterar el modo en el que las jóvenes se perciben a sí mismas”, afirma el artículo de Wall Street Journal.                                     

Periódico

Uno de los estudios realizados por Facebook entre jóvenes de Inglaterra y Estados Unidos reveló que el 40% de las adolescentes que se veían poco atractivas empezó a sentirse así navegando por Instagram. «Saben que lo que ven es malo para su salud mental, pero son incapaces de parar», afirman los autores del artículo.

El equipo de investigadores de Facebook concluyó que gran parte de los problemas relacionados con la salud mental atañen exclusivamente a Instagram y no a la totalidad de las redes sociales. Esto no ha hecho apagarse las alarmas: Instagram es una de las redes sociales más utilizadas por los jóvenes. Los investigadores coinciden: también es la que más impacto negativo tiene sobre la salud mental.

Esta red social, que ya supera los 1.000 millones de usuarios, se posiciona entre las favoritas de los adolescentes. Para los nativos digitales, nacidos de mediados de los 90 en adelante, las redes sociales son imprescindibles. Esto explica que su uso haya aumentado de manera significativa durante los últimos diez años.

Según un estudio realizado por el hospital Sant Joan de Déu “en 2007, sólo el 22% de las personas del Reino Unido tenían al menos un perfil en las redes sociales; mientras que el 2016, esta cifra había aumentado al 89%”.

El consumo de Instagram está lejos de moderarse, por lo que los investigadores consideran que es responsabilidad sus creadores reducir sus efectos. El bombardeo sobre moda, belleza y relaciones a la que se ven sometidos los usuarios, especialmente desde perfiles pertenecientes a celebridades debería disminuir. Al mismo tiempo, debería aumentar el impacto de las imágenes que publican los círculos más cercanos.

La cúpula de Instagram ha tratado de reducir el impacto de la noticia. Sus creadores señalan que “usar redes sociales para relacionarse con otras personas puede ser beneficioso y positivo para la salud mental”. No es de extrañar, teniendo en cuenta que la noticia llega justo en el momento en el que la compañía desarrolla una nueva versión de Instagram destinada a los menores de 13 años.

Instagram

Los efectos de Instagram sobre la salud mental

Aunque las más vulnerables son ellas, los efectos perjudiciales de Instagram dejan huella sobre todo tipo de usuarios, sin hacer distinción entre el género o la edad. Entre los problemas relacionados con el uso prolongado de la aplicación se encuentran:

  • Pensamientos suicidas: el 13% de los británicos y el 6% de americanos que presentan pensamientos suicidas los vincularon con Instagram.
  • Ansiedad y depresión: un estudio ha demostrado que cuatro de cada cinco jóvenes afirman que el uso de las redes sociales empeora su ansiedad. Hay una creciente evidencia que vincula el uso de las redes sociales y la depresión en los jóvenes.
  • Inseguridades: algunas de las usuarias más jóvenes compartieron algunas afirmaciones escalofriantes con los investigadores: “Instagram me hace sentirme insegura con mi cuerpo, aun sabiendo que estoy delgada”, afirmaba una de las encuestadas; “Siento que no soy suficientemente guapa, y que mi cuerpo es muy grande”, aseguraba otra.
  • Adicción: los adolescentes afirmaban que querían pasar menos tiempo en Instagram, pero que no encontraban la fuerza de voluntad necesaria para conseguirlo. Al recibir un «me gusta» el cerebro genera dopamina, un neurotransmisor capaz de generar placer. Al mismo tiempo, los likes activan partes del cerebro que se accionan a causa del consumo de drogas.
  • Necesidad compulsiva de estar conectados por miedo a perderse algo: eventos, conexiones… Esto es conocido como FOMO (Fear Of Missing Out). Estar conectado a Instagram, lejos de ser un pasatiempo aislado, se ha convertido en un estilo de vida para multitud de usuarios.
  • Visión distorsionada de la realidad, a causa de la tendencia a compartir solo una recopilación de los mejores momentos. Instagram fomenta una imagen irreal de la sociedad, donde aparentamos ser quienes no somos en realidad. Las fotos editadas al detalle, los viajes, las relaciones idílicas y los influencers aparentando una vida perfecta pueden perjudicar gravemente nuestra salud mental.

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  • Distorsión de la propia imagen: La exposición constante de figuras idealizadas, y el acceso a filtros capaces de proporcionar una apariencia física deformada y ficticia provoca en las jóvenes complejos relacionados con su imagen corporal. Muchos de los usuarios de Instagram desarrollan dependencia hacia los filtros, hasta el punto de no ser capaz de verse sin ellos. No son pocos los casos de usuarios que se someten a cirugías estéticas con la intención de asemejar sus rasgos a los de algún filtro.
Imagen corporal
  • Malos hábitos de sueño. Dormir bien es uno de los pilares fundamentales de una buena salud mental. Utilizar las redes sociales justo antes de dormir entraña el riesgo de sumirnos un sueño de mala calida. Este hábito puede conllevar un grave desgaste mental, ya que el primer pensamiento del día es el mismo que el último de la noche anterior: las redes sociales. “Uno de cada cinco jóvenes afirma despertarse durante la noche para consultar mensajes en las redes sociales” informan los investigadores del Hospital Sant Joan de Déu. 

Aunque los efectos de Instagram no dejan a nadie indiferente, son los jóvenes de entre 16 y 24 años los más expuestos a esta red social. Se trata de una etapa crucial para el desarrollo personal, psicosocial y emocional. Los efectos negativos derivados del uso prolongado de las redes sociales pueden dejar secuelas en las etapas posteriores. Si el uso de Instagram está perjudicando a tu autoestima, la terapia psicológica puede ayudarte: desde Siquia te ofrecemos una primera sesión totalmente gratuita y sin compromiso.

Imagen de Andrea Fernández
Sobre Andrea Fernández Soy Andrea Fernández Rodríguez, estudiante de periodismo en la Universidad de Valladolid. Tengo 21 años, y en un futuro no muy lejano me gustaría trabajar en el mundo del periodismo y la comunicación. Me gusta mucho aprender cosas nuevas, y tengo un gran interés por la psicología.
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