Insensibilidad emocional: no sentir nada ante el dolor ajeno

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La vida está llena de subidas y bajadas. Sin embargo, las malas experiencias pueden hacernos desarrollar un caparazón que sea la causa de la insensibilidad emocional

insensibilidad emocional

¿Qué es la insensibilidad emocional?

La insensibilidad es la incapacidad perceptiva y emocional de no saber identificar y evaluar los sentimientos que las situaciones o las personas producen en nosotros. Es decir, la capacidad de no sentir nada ante el dolor o el sufrimiento de los demás.

De la sensibilidad a la insensibilidad hay un paso y casi siempre depende de los factores adquiridos tras las historias de vida de cada persona. Los aprendizajes o las circunstancias que les ha tocado vivir, condicionan los sentimientos, haciendo que cada persona tenga una forma distinta de reaccionar ante el sufrimiento y el dolor, tanto propio como ajeno.

¿Por qué ocurre la insensibilidad emocional?

Las personas con insensibilidad emocional pueden serlo con algunas personas y con otras no. Lo más habitual es que esa sensibilidad les salga al tratarse del sufrimiento de los demás, aunque también el suyo. La cosa es que todas las personas insensibles están de acuerdo con que han desarrollado en el tiempo, la capacidad de presenciar hechos horribles de los demás, bloqueando así sus emociones y adoptando conductas en las que predomina la frialdad, el desinterés, el morbo y el sarcasmo.

El hecho de acostumbrarnos a ver hechos tóxicos y violentos nos hace ser tolerantes e insensibles ante las desgracias de las personas. Cuanto más horror vemos, más nos habituamos a ello y por consecuencia, la capacidad de impresionarnos se pierde y las emociones se bloquean convirtiendo a las personas frías y desinteresadas.

Hay una patología más severa que es disfrutar con las situaciones dolorosas que le ocurren a los demás, tanto personas como animales.

Ese es el camino de la insensibilidad. Conforme va avanzando, se va volviendo más peligrosa y transforma la mente humana en una piedra sin remordimientos, ni sentimientos por nada ni por nadie.

¿Cuándo empezamos a ser insensibles?

Lo normal es que una persona sea sensible e insensible al mismo tiempo, tanto con ellos mismos como con los demás.

También es habitual que aparezcan etapas de insensibilidad, cada persona es distinta e incluso los más sensibles y empáticos pueden sufrir etapas así. Si es cierto que no aparece de un día para otro, tienen que juntarse muchos factores para que algo así ocurra. Cuando una persona está atravesando por un mal momento y está sufriendo mucho, lo normal es que no tenga la energía emocional suficiente para estar empatizando con el sufrimiento de los demás.

Hay personas que tienen miedo al sufrimiento y sin querer, acaban desarrollando mecanismos de defensa, estrategias o vías para no sentir nada. Esto ocurre siempre en el ámbito de las adicciones.

Consumir drogas psicoactivas hace que las personas pongan una barrera de insensibilidad ante el sufrimiento de los demás. Es como una especie de burbuja que actúa como aislante. Construir un carácter duro también es una estrategia para insensibilizarnos. Es más, es una forma de tener un control total sobre las emociones y sentimientos, de modo que toda la energía sirva para contenerlas.

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¿Cómo podemos cambiar el ciclo?

  1. Lee las emociones de los demás.

Puede que nos cueste identificar las emociones de los demás, pero en mayor o menor medida, todos los humanos nacemos con esta habilidad. Si te tomas tiempo, lo conseguirás.

Por ejemplo, si vas a un centro comercial lleno de gente, intenta averiguar quién está estresado, emocionado, tímido, etc. Hazlo a través de su lenguaje corporal, sobre todo de las expresiones de su cara.

  • Aprende a mostrar tu preocupación.

Puede ser que seas insensible porque te sientes incómodo al mostrar tus emociones. Antes de decir algo poco natural o falso, es mejor que estés callado, pero si te esfuerzas puede llegar a ser natural. Por ejemplo, esto se puede aplicar a la situación de cuando alguien pierde a un ser querido y dices “Lamento tu pérdida”.

  • Comprende la necesidad de las emociones.

Puede ser que, para ti, la tristeza te parezca un exceso y algo sin lógica. Cuando alguien está triste seguramente te preguntes porque esa persona no analiza el problema y piensa en cómo resolverlo.

Sin embargo, tienes que aprender que las emociones son lógicas y son una parte fundamental a la hora de tomar decisiones. Las emociones pueden ser el motivo de cambiar de vida ya que la incomodidad emocional habitual puede hacer que nos salgamos de la rutina.

Las emociones son indispensables para establecer conexiones sanas con los demás. Simplemente, son parte de nosotros.

Cabe decir que a veces, está bien fingir. Muchas veces las personas insensibles no saben cómo una persona puede mostrar sus emociones o se pueden sentir eufóricos o enfadados, pero seguirles el juego un poco y mostrar una sonrisa cuando no nos cuesta es una buena opción. Tenemos que quitarnos ese caparazón de encima que nos hace ser duros con los demás.

  • Toma conciencia de tus emociones.

Para alguien insensible, los sentimientos le suelen acusar confusión o incomodidad. Puede ser que le hayan enseñado a ocultar sus emociones o solo escuche el lado lógico de su cerebro. Sea cual sea la razón, puede ser que debas separarte de tus sentimientos ya que estos lo único que hacen es que no sientas empatía por los demás y a veces, ni por ti mismo.

Deberías preguntarte cómo te sientes durante el día. Parar y responderte a esta pregunta puede ayudarte a identificar los sentimientos.

Identifica todo aquello que utilices para evitar tus emociones. Ejemplos de ello pueden ser la televisión, concentrarnos en algo en concreto, beber alcohol, etc.

A pesar de que al principio sea difícil, tienes que permitirte sentir tus emociones. Cuando te encuentres en un lugar que consideras seguro, deja que tus sentimientos florezcan y presta atención a tus cambios físicos. De esta forma podrás identificar las emociones en ti y en los demás cuando vuelvan a aparecer.

Si solamente intentas reprimir tus emociones para hacer frente a un trauma o tienes ataques de ansiedad, lo mejor es acudir a un especialista.

¿Cómo puede ayudarnos un psicólogo a ello?

insensibilidad emocional

Cuando a alguien le recomienda ir al psicólogo lo primero que piensa es: “¿Para que voy a contar mis problemas a un desconocido si ya tengo a mis amigos?”. Si bien es cierto que los amigos pueden servir de gran ayuda en momentos concretos.

Sin embargo, ellos no tienen lo que tiene un especialista, es decir, una formación que le permite analizar la vida de las personas, ver como se relaciona, averiguar cómo interaccionan sus propios pensamientos, sus emociones, la razón de sus conductas y la utilización de métodos científicos que sirvan para evaluar y tratar los aspectos de las personas.

Escuchar a una persona y aceptarla sin juzgarla es una de las características de los psicólogos. Además, la confidencialidad es algo que nunca falla. Puedes contarle los problemas y él no dirá nada.

Explicarle al especialista lo que nos preocupa, también nos ayuda a nosotros a recolocar nuestra vida, nuestros pensamientos y nuestras emociones. Y después de explicárselo ellos siempre tienen la respuesta a la pregunta: “¿Por qué me ocurre todo esto?”

Las relaciones con los demás y con nosotros mismos son la causa y la consecuencia de nuestras emociones y nuestras formas de actuar. Por ello, la ayuda de un psicólogo puede hacer que nuestra autoestima y las relaciones con los demás mejoren, es decir, a solucionar nuestro problema.

Por otro lado, debes saber que un psicólogo no va a hacer todo por nosotros y que si en este caso, queremos cambiar esa insensibilidad emocional, tendremos que poner de nuestra parte. Él nos responderá a muchas preguntas y nos dará soluciones, pero está en nuestras manos llevarlas a cabo.

Imagen de Paula Parra Maté
Sobre Paula Parra Maté Estudiante de Periodismo en la Universidad de Valladolid. Soy alegre y muy risueña, me gusta informarme e informar a los demás, aprender cosas nuevas y dar lo mejor de mí en cualquier ámbito de mi vida. Mi objetivo es llegar a ser alguien importante en el mundo de la comunicación.

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