el arte de saber escucharAsí como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar, decía Epicteto de Frigia. Los años pasan por esta frase pero no el sentido. Y más en un momento en el que el exceso de información nos convierte en sordos no solo de lo que ocurre lejos de nosotros sino de las personas que tenemos más cerca. La tele, el móvil, latablet, los videojuegos, la falta de tiempo… nos hacen estar en nuestro mundo y, sin ser conscientes, nos alejan de nuestra realidad inmediata. Pero ¿cómo recobrar esa atención? ¿Cómo aprender a escuchar?

Pero, si vamos más allá, incluso cuando prestamos atención y estamos dentro de una conversación animada, nos gusta participar pero ¿y escuchar? parece que esto cuesta un poco más.S

Saber escuchar es una tarea difícil. De hecho lo es incluso para todos aquellos profesionales que se dedican a ello, psicólogos incluidos.

Si bien no hay una llave mágica que nos ayude a atender mejor, sí hay ejercicios para aprender a escuchar que podemos practicar en nuestras conversaciones con otras personas. No se trata de desnaturalizar el momento, ni de provocar una situación «extraña». Cuando hables con alguien, recuerda estos pasos e intenta concentrarte para trabajarlos y convertirte en un mejor oyente ¡Atento!

Consejos para mejorar tu capacidad de escucha

1. En caso de duda ¡aguántate las ganas y calla!

La mayoría de nosotros hablamos mucho más de lo que deberíamos. Utiliza el mantra: menos es más. Si no tienes clar de si estás hablando demasiado, para un segundo, concéntrate y escucha. Las probabilidades más altas son claras: te están hablando demasiado y necesitas escuchar más.

2. Haz preguntas, ¡provoca que tu interlocutor hable!

Una forma de ser un mejor oyente es hacer preguntas a los demás. No esperes a que se acabe la conversación y haya espacios de silencio y caigas en el error de empezar a hablar sin parar para cubrir los famosos «silencios incómodos». haz preguntas e invita a tu interlocutor a que te cuente cosas y se convierta en el protagonista ¿Difíc

3. Mantén la atención en la mirada de tu interlocutor. 

Si tu interlocutor mirar su reloj, se distrae con la gente que pasa a su alrededor, tiene la mirada perdida o sonríe inocentemente sí, estás en lo correcto ¡Estás hablando de más! ¿Otra vez está ocurriendo? Reccuerda, puntos 1 y 2. sControla tus ganas de hablar y pregunta. O quizás ¿has llegado demasiado tarde?

4. Sé consciente de tu lenguaje corporal

Escúchate a ti mismo ¡No, no hablando! ¡A lo que dice tu cuerpo! Mantén el contacto visual, no desvíes tu atención a otra cosa, esfuérzate por seguir la conversación, guarda tus pensamientos para comentarlos de forma ordenada y no espasmódica, cortando a la otra persona de forma innecesaria. Utilizar gestos que te ayuden a dar feedback durante la conversación con tu cuerpo. ¡No, Sálvame no es un modelo a seguir, levantar la voz para hacerte oir es posiblemente lo más lejos que vas a estar de conseguir que te escuchen!

5. Empatiza con los pequeños detalles

Somos humanos y tenemos nuestro corazoncito. Haz saber que estás escuchando, dale ese punto personal que tú sabes dar a la conversación. Hacer la pregunta acertada en el momento acertado es todo un arte… ¿Casualidad? No, todo se aprende, como hablar en público, liderar reuniones, saber vender…

Y, sobre todo, recuerda… Piensa que a ti te gusta que te escuchen mientas hablas ¿No es así? Con tu marido, con tus hijos, con tu expareja, con tus padres, tu compañero de trabajo… No tardes en empezar a usar estas técnicas ¡y cuéntanos como te ha ido!

¿Estás escuchando?