Gaslighting: un abuso emocional camuflado

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¿Alguna vez, en una discusión, te han dicho que exageras? Supuestamente, ¿todo son imaginaciones tuyas y estás loco o loca? Atención, puede que estés sufriendo gaslighting en tu entorno más próximo, ya sea por parte de tu familia, amigos o pareja.

Se trata de un abuso emocional que se caracteriza por intentar distorsionar la percepción de la realidad de una persona, de modo que esta comienza a dudar de sí misma, de su percepción, memoria e incluso de su propio juicio. Es una estrategia de manipulación psicológica en toda regla.

El gaslighting o «luz de gas» es un concepto que proviene de una obra de teatro del año 1938 llamada «Gas light», posteriormente adaptada al cine. Los protagonistas son un matrimonio que se acaba de mudar a Inglaterra. Lo que llama la atención es que el hombre intenta convencer a su mujer de que está loca: cambia o esconde objetos, con el propósito de que dude de su memoria y de sus actos.

¿Cómo detectar el gaslighting?

  1. La persona que adopta el rol de manipulador te hará dudar de tu memoria. Intentará confundirte sobre cosas que hayas hecho o dicho.
  2. Las mentiras van ligadas al gaslighting porque para cambiar tu percepción de la realidad, va a tener que recurrir a ellas. Además, la mentira vendrá acompañada de la exageración para hacerte sentir peor por «no acordarte» de tus actos.
  3. Lo que hace no concuerda con lo que previamente el manipulador ha dicho. Te descolocará. No entiendes sus reacciones y te sentirás culpable por no comprenderlo.
  4. Intentará dominar quedando por encima de ti en cualquier disputa, una disputa cargada de ataques y en las que te echará la culpa. Así, tú, la víctima, tras tantas discusiones, acabarás agotada. No te queda más remedio que resignarte ante una situación en la que parece que «estás equivocada».
  5. Después del abuso emocional, llegarán los halagos. Una vez estés débil, llega el comportamiento cariñoso que te hace pensar que el manipulador «no es tan malo» y que lo que ha pasado «no tiene importancia».
  6. Y, lo que no falla, pondrá a la gente en tu contra. Ya no solo son comentarios negativos de ti, sino que hará que quedes mal en público. Querrá que los demás piensen que estás loco o loca, te ridiculizará y te tratará como alguien inferior.

Consecuencias de este abuso emocional

Como es un abuso emocional más bien sutil, al principio no notarás sus efectos. Pero, con el paso del tiempo:

  • Comenzarás a cuestionar tus acciones y a juzgarte: «¿Soy muy sensible?», «¿Y si el problema lo tengo yo?».
  • La inseguridad que han creado en ti hará que te disculpes con todo el mundo (y muchas veces).
  • Dudarás de tu felicidad, aunque te pasen cosas buenas.
  • Abusarás de las mentiras y del engaño tanto con tu familia como con tu pareja para evitar dar explicaciones de lo que haces.
  • Te costará mucho tomar decisiones. Hasta las más simples serán un dilema.
  • No serás capaz de expresarte. No reconoces exactamente lo que te pasa, pero sabes que algo va mal, que estás triste, pero no lo pronunciarás en alto.
  • Te sentirás inútil. Crees que no haces nada bien y, cómo víctima de este maltrato psicológico, te preguntarás si eres buena pareja, buen padre o madre, buena persona, etc.

Confía en ti: haz lo que te apetezca y no dudes en pronunciarte si tienes algo que decir, olvídate de buscar la aprobación de los demás y recuerda que todos tus sentimientos son válidos y nadie puede juzgarte.

Más y más gaslighting

Son muchos los ejemplos de gaslighting que podemos sacar de películas o series. Es una realidad que aparece hasta en la famosa serie Friends. Ross y Rachel son una de las parejas más alabada. Sin embargo, de esa relación también podemos sacar toxicidad: Ross miente a Rachel en múltiples ocasiones para que no se enfade e incluso para convencerla de que lo que intuye no es cierto. Es un caso de manipulación emocional que la serie intenta camuflar con humor y que, por eso, muchas veces no detectamos.

Pero vamos a aproximarnos más a la vida real. ¿Qué hay de la Isla de las Tentaciones? Este reality estrenado por primera vez el año pasado es todo un éxito. Varias parejas se separan (mujeres por un lado y hombres por otro) y viven en villas diferentes. Pero no lo hacen solos, sino que en cada villa están acompañados por un grupo de tentadores o tentadoras que les intentan llevar al límite para que los concursantes engañen a sus parejas. Al final, es evidente lo tóxicas que son la mayoría de las relaciones y muchos caen en la tentación.

El problema es que, en ocasiones, no se acepta el error de haber sido infiel. Y es aquí cuando se recurre al gaslighting: en lugar de ser consecuentes con sus actos, llegan las excusas y la culpa recae sobre el que ha sido engañado. «Ya estábamos mal», «no me hacías feliz», «vinimos aquí por tus celos», «no se puede hablar contigo».

En la edición de este año, Tom Brusse cae en la tentación y expresa, claramente, que la forma de ser de su novia Melyssa le ha obligado a besarse con otra mujer: «Por su culpa le he dado un beso».

Imagen de Rebeca Cojo
Sobre Rebeca Cojo Rebeca Cojo es estudiante de Periodismo, con interés en los temas de salud y Psicología.
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