PSICOLOGO ONLINE EXPATRIADOS SIQUIAEmigrar no es sencillo, ni para el que toma la decisión ni para la familia. Requiere un proceso de adaptación, no solo al llegar al nuevo destino, sino también antes de la marcha. ¿Cuál es papel de la psicología, la autoestima y la fortaleza mental y sentimental en todo esto?

Una vez hemos tomado la decisión de emigrar a otro país, entendiendo que esta emigración se producirá por un lapso de tiempo lo suficientemente amplio como para que implique vivir y/o habitar en el nuevo lugar, hemos de tener en cuenta que nos vamos a enfrentar a toda una serie de  factores psicosociales como son el desarraigo, la añoranza o el reajuste personal y de la familia. 

Es importante  no tratar estos factores como síntomas de desequilibrio emocional. El desplazamiento de una persona es un acontecimiento que marca la vida de cualquier ser humano y por lo tanto llevará consigo un  proceso de readaptación de su misma personalidad.

Marcharse lejos implica hechos como enfrentarse  a la diferencia de costumbres, de climas, el no ser conocido por las personas del nuevo entorno,  barreras en el idioma…todas estas nuevas situaciones pueden crear un duelo interno que solo tras superarse dará lugar a un verdadero crecimiento y evolución  personal.

Este tipo de duelo, el duelo por migración, se caracteriza por ser parcial y múltiple. Por un lado  no supone una pérdida definitiva de la cultura, los amigos o la familia y por otro se dicen adiós a muchas cosas a la vez y uno de los principales motivos de las consultas de terapia online de expatriados.

Podemos diferenciar tres tipos de duelo:

  • Simples. La migración va acompañada de buenas condiciones como  no tener hijos, que los padres estén sanos,  que se pueda volver con facilidad…
  • Complicado. Cuando las condiciones son más difíciles ya sea por  tener hijos pequeños, una familia, padres enfermos,  aun así se caracteriza la posibilidad reunirlos nuevamente en el nuevo sitio de residencia.
  • Extremo. Cuando se vuelve casi imposible el reencuentro con los seres queridos.

El proceso de emigración puede traer consigo algunas dimensiones estresoras como son:

  • La soledad. Se relaciona con los vínculos y la fuerza del apego y se producen por la inminente separación de los seres queridos.
  • El miedo. Ya sea por peligros físicos, la desorientación, los abusos..
  • Ausencia de apoyo.
  • Sentimiento de fracaso. Se produce cuando  se siente que el futuro proyecto migratorio no tiene demasiadas oportunidades para que salga adelante.
  • Temporalidad. La espera por la fecha de retorno al país de origen, tristeza en fechas conmemorativas…

Los tipos de duelos que vive un inmigrante se pueden clasificar en los siguientes.

¿Cuáles son las cosas que más afectan al expatriado?

La separación de los familiares y amigos:  Puede traer consigo ansiedad, soledad, sentimientos de culpa, tendencia a sufrir disfunciones adaptativas, frustraciones acumuladas y miedo al futuro. Se debe a que el emigrante no encuentra en su nueva vida el apoyo familiar y social con el que contaba antes.

El idioma: La lengua es el vehículo de comunicación por excelencia con el que compartimos sentimientos e ideas. El aprendizaje de un nuevo idioma puede necesitar de un gran esfuerzo por parte del migrante lo que puede producir mucha tensión.

La cultura y sus rutinas: La forma en la que nos enfrentamos y vemos el mundo tiene mucho que ver con nuestra cultura. En el nuevo país se pueden producir choques entre distintos enfoques y patrones de conducta.

El entorno: La tierra lleva consigo  una fuerte carga emocional. Cuando la persona que deja su país se enfrenta a  cambios de paisaje, temperatura, humedad, luminosidad, colores, pluviosidad, olores etc.  tiende a idealizar lo que ha perdido.

El cambio de estatus social: En la mayoría de los casos, el traslado a otro país trae consigo el retroceso de   niveles en su estatus social respecto a su sociedad de origen.

La pertenencia a un grupo: Todo ser humano tiene la consciencia del “nosotros”, misma religión, misma clase social, mismo género etc. frente al “ellos”. Esto nos ayuda a sentirnos  parte de un grupo. Cuando se emigra el nosotros queda difuminado, lo que puede causar un gran estrés.

Duelo por la pérdida de la seguridad física. Los expatriados tienden a verse  amenazados por numerosos riesgos tanto para su salud como para su integridad física., tendiendo a crear un Duelo  por todo lo que  ha perdido en el país natal: comodidades, seguridad, condiciones higiénicas adecuadas, alimentación suficiente, entre otros. 

¿Te atreves a dar un cambio en tu vida? Ha llegado el momento de tomar decisiones y superar los miedos, y como siempre en caso de duda, hazlo con el apoyo de un psicólogo. ¿Eres expatriado y atraviesas una situación similar? En Siquia te ayudamos a través de terapia online. Recibe asesoramiento de un psicólogo online a través de una primera sesión gratuita. ¡Ánimo!