El año que cambió nuestras vidas

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El 13 de marzo de este año estuve todo el día en la consulta. Para la sorpresa de mis alumnos de prácticas y de la mía propia, buena parte de la agenda de esa tarde se anuló, posponiendo la cita a quince días más tarde. Pocas horas después, tras irnos para un fin de semana «normal», comprobaríamos como la «normalidad» que conocíamos había dejado de existir.

Durante este año, absolutamente todos hemos aprendido mucho. Hemos perdido a alguien, nos hemos querido y abrazado en la distancia, nos hemos asomado a las pantallas de todo tipo de dispositivos para saludar, hablar, trabajar… y hemos dejado de cumplir algunos -o muchos- de los propósitos que nos hicimos aquella ya lejana Nochevieja del año 2019.

Y, así, nos hemos plantado en la Nochevieja del 2020, intentando encontrar el sentido a todo lo que nos ha pasado, haciendo nuevos propósitos para el próximo año y uniendo fuerzas para que los deseos de un año 2021 extraordinario se hagan realidad.

El año de los abrazos perdidos

Si algo hemos echado de menos durante este tiempo ha sido el no poder abrazarnos ni besarnos. Ni tan solo tocarnos.

El contacto físico, que es una necesidad biológica convertida por el cerebro en una sensación agradable y placentera, es satisfactorio para el ser humano, porque aporta confianza y nos hace sentir reconocidos, protegidos y queridos. De hecho, en Psicología se entiende por memoria afectiva «el sentimiento con una carga emocional especial que reaparece cada vez que se recuerda una experiencia previa significativa».

Y, ¿ahora qué? Nos vemos obligados a estar a un metro y medio de distancia y sustituimos esto por miradas o por gestos o nos ha permitido decir más «te quiero» y «te echo de menos».

La forma de contacto emocional es dar y recibir abrazos, que presentan un alto poder curativo por sus beneficios tanto físicos como psicológicos. En cada contexto, sabemos qué tipo de abrazos damos y cuál recibimos, que depende, también, de la persona con la que nos abracemos, aunque los beneficios serán los mismos. Porque en situaciones de miedo, malestar, tristeza o de alegría, cuando no se encuentran las palabras adecuadas para expresarse, siempre es mejor el idioma de los abrazos.

Cuando habla se convierte en una difícil tarea, no hay un mejor modo de expresarnos con claridad.

Por eso, no poder tocarnos ni abrazarnos es una de las consecuencias graves de esta pandemia, ya que afecta a la salud mental de un elevado porcentaje de personas, sobre todo de aquellas que están solas o están en relaciones tóxicas.

Obviamente, lo mejor es no abrazarse ni tocarse entre personas que no conviven, pero, en el caso de los familiares, es importante:

  • No abrazar ni tocar a nadie con síntomas
  • No abrazar a personas vulnerables (ancianos, inmunodeprimidos y personas que pertenezcan a un grupo de riesgo)
  • Si abrazas a una persona sana, hacerlo con la cara girada en direcciones opuestas
  • Siempre usar mascarilla
  • Lavarse o desinfectarse las manos antes y después de cada abrazo

Experimentos sociales: lo que de verdad importa

Este año también nos ha mostrado que algunas de esas cosas que considerábamos tan extremadamente importantes, lo han dejado de ser para dar paso a las pequeñas cosas diarias, a los detalles y, sobre todo, a las personas.

Durante este año se han hecho algunos experimentos sociales que nos muestra eso mismo. Uno de ellos es el de la marca de cerraduras Point Fort Ficher, quien lo presenta diciendo: «el ser humano tiende a confundir las cosas realmente esenciales de la vida. Y solo repara en ellas cuando algo ocurre. Por eso realizamos este experimento psicosocial para confirmar qué es lo más importante en la vida de las personas, aquello que debemos proteger… y esto es lo que pasó». Por tanto, nos recuerda algo que hemos aprendido a lo largo de este año: la importancia de las emociones por encima de todo aquello material.

«Tienes 20 segundos para saca las tres cosas más valiosas de tu casa, luego todo se destruiría. ¿Qué sería?». Con esta pregunta, se entrevistan a 12 personas elegidas al azar y el objetivo es hacer replantear al adulto lo que realmente tiene valor en su vida. Este experimento nos muestra que los niños nos han enseñado mucho a lo largo de este año con su ternura, su capacidad para disfrutar del presente como si se tratara de un regalo y esta habilidad para no olvidarse de las pequeñas cosas que realmente son las importantes. De esta manera, los niños han sacado a lo largo de este 2020 la mejor versión de vosotros como padres y este experimento nos hace reflexionar sobre ello.

Sin embargo, en 2017, mucho antes del inicio de esta pesadilla, otro experimento sociológico se nos antoja ahora casi una premonición. El experimento denominado «¿Cambiarias tu regalo de Navidad?» aparecía, casualmente, después de la misma y estaba firmado por Generación 2015, que se define como un grupo de millennials cuya finalidad es el desarrollo y la difusión de los valores universales que, mediante acciones multimedia, permitan la concienciación y el cambio en la sociedad.

Se escogen 27 jóvenes de la generación, a los cuales se les realizan diversas preguntas por separado:

  • ¿Quiénes son las dos personas más importantes de tu vida? Todos responden nombrando a familiares, aunque, en algún caso, hay referencia a amigos.
  • ¿Qué les vas a regalar en Navidad? Sobre todo, tecnología
  • ¿Y si te tocara la lotería? Sin duda, todos «tirarían la casa por la ventana»
  • ¿Y si fuesen sus últimas Navidades? La pregunta coge inesperadamente a los participantes y a los espectadores, que a estas alturas ya han empatizado, y lo hacen aún más con las toses, los balbuceos, las vacilaciones y la emoción contenida.

Volviendo a ver el video del experimento tres años después y con la que está cayendo, es imposible no mirar hacia atrás y agolpar en tu mente todas las imágenes, todos los malos momentos y estar de acuerdo con la afirmación final, solo que ahora en pasado: «vivíamos como borregos, todos hacia adelante, sin mirar a los lados, sin disfrutar los momentos de la vida, las pequeñas cosas». Finalmente, los 27 jóvenes cambiaron sus regalos por tiempo junto a los suyos.

Pautas para afrontar renovados el 2021, el año en que recuperaremos los abrazos

  • Afronta tus problemas actuales. Es probable que, como consecuencia del año vivido, haya repercusiones físicas o emocionales. No te propongas metas si no has superado esta situación que te hace sentir mal: un trastorno de ansiedad, una fobia, un duelo, una ruptura, desempleo… Piensa que no se trata de que no logres tus metas, sino de que tu situación personal te impide avanzar. Por ello, si es necesario, busca ayuda profesional.
  • Carpe Diem. Ya no podemos hacer anda por el 2020. Es probable que tengas sentimientos de culpabilidad por no hacer o actuar, pero ninguno de nosotros somos responsables de una situación que nos ha superado. Por ello, deja de autocastigarte, porque también castigas a tu entorno. Es el momento de salir hacia adelante.
  • Cuídate y cuida a quienes te rodean. Para ello, este año que empieza recuerda guardarte «islas desiertas», es decir, espacios de tiempo para ti mismo, al menos una vez a la semana, para realizar algo que te guste especialmente, para relajarte o para dejarte mimar y cuidar. Es indispensable estar bien para poder cuidar a otros y para poder afrontar todo lo que nos aportará el próximo año.
  • Replantéate qué es de tu vida. ¿Estás con quien quieres? ¿Estás haciendo lo que quieres? Puede ser que estés manteniendo relaciones tóxicas o que dediques demasiadas energías a algo que te aparta de tus metas. Por eso, es indispensable hacer una lista de lo que quieres y de los «frenos» que te impiden conseguirlo. Actúa en consecuencia.
  • Puedes cambiar si hay algo que has descubierto, a lo largo de este año, que no te gusta de ti. Se puede mejorar, aunque, en principio, puede costar. Debes tener tenacidad y estar motivado para realizar dicho cambio y, si necesitas ayuda profesional, ya sabes dónde estamos.
  • La parte positiva del coronavirus. Obviamente, la situación es muy negativa, pero nuestra actitud hacia ella puede ser positiva a pesar de todo. Centrarse en el lado bueno de las cosas, por muy malas que sean, hace que puedas mejorar tu vida. Imagina cómo beneficiarte. Por ejemplo, es posible que obtengas oportunidades para conseguir tus metas, a pesar de todos los impedimentos y que desarrolles tu resiliencia.

El 2020 ha detenido, de repente y sin previo aviso, el carrusel en el que todos rodábamos, sin tiempo para reaccionar. Pero hemos tenido un año para dar el valor que se merecen a las cosas verdaderamente importantes que, al fin y al cabo, son las aparentemente más insignificantes. Los 27 jóvenes del experimento psicosocial pudieron cambiar sus regalos. Y, a nosotros, ¿podrán los Reyes Magos cambiarnos los regalos? ¿nos podrán devolver nuestra vida?

Mientras, por un año lleno de esperanza, trabajo y salud. Mucha salud para todos. ¡Muy feliz 2021!

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Imagen de Maria Dolors Mas
Sobre Maria Dolors Mas María Dolors Mas es psicóloga en Barcelona. Nº Colegiada 17222. Sus especialidades son la ansiedad, la depresión y toda lo relacionado con salud mental de niños y adolescentes. Puedes contactar con ella a través del email [email protected] y el teléfono 687 81 40 56 indicando que vas de parte de Siquia :)
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