Duelo patológico: cuando el dolor no cesa

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Seguramente conozcas a alguien que haya tenido que atravesar un duelo a lo largo de su vida, o incluso puedes ser tú mismo. Es algo habitual y normal en nosotros y su objetivo es aceptar la pérdida. Sin embargo, ¿Qué ocurre cuando se trata de un duelo patológico?

duelo patológico

¿Qué es?

El duelo patológico es una alteración en la correcta aceptación de una pérdida. Las personas que lo experimentan tienen síntomas psicológicos y físicos recogidos en el DSM V como” Trastornos para el estudio futuro” por lo que todavía no se le ha denominado un trastorno en sí mismo. Aun así, sus causas y consecuencias se han investigado y han dejado claro que pueden generar graves complicaciones para quién lo sufre.

Básicamente significa que el proceso de duelo es muy intenso, prolongado o la reacción se ha retrasado.

Causas del duelo patológico

Como en todas las complicaciones psicológicas, hay unos antecedentes que pueden llegar a ser los desencadenantes del duelo patológico:

  • Muerte inesperada o violenta: No hay duda de que una muerte es una muerte, pero la forma en la que alguien fallece es algo que puede repercutir en nuestro estado de salud mental. No es lo mismo una muerte esperada por una enfermedad grave a una muerte inesperada por un accidente de tráfico. La primera te la esperabas y durante meses ya sabías el desenlace, tu mente se ha estado preparando, sin embargo, la segunda no te la esperabas por lo que ha sido algo sorprendente que no te ha dado tiempo a asimilar.

Es mucho más común el duelo patológico en casos como una muerte inesperada que con una muerte que ya esperábamos.

  • Muerte de un niño o de personas jóvenes: Como ya hemos dicho antes, morir es igual en todas las formas, pero hay algunos matices. No es lo mismo que muera un niño pequeño que tiene padres. Esos padres no estaban preparados para eso ya que ninguno de nosotros está mentalizado para ver morir a su descendencia.
  • Dependencia en la relación con esa persona o que sea el único punto de apoyo: Esto suele ocurrir en parejas de mayores que no han tenido hijos y muere uno de los dos miembros. También ocurre cuando los hijos son dependientes.
  • Tendencia a trastornos depresivos: Según los estudios, las personas que tienen personas en su familia (padre, madre, tía…) con algún tipo de trastornos es muy probable que sea hereditario.

Síntomas

La primera de todas es la tristeza extrema que puede experimentar el paciente de forma constante.

A parte de esto hay más síntomas como:

  • Pensar que quiere morir con la persona que ha fallecido
  • Sentimiento de culpa por el fallecimiento del ser querido
  • Enlentecimiento psicomotor acusado por la falta de realizar actividades o salir con más personas, es decir, de hacer una vida como la que llevaba antes. Esto puede ocasionar un deterioro funcional grave y prolongado
  • Odio permanente hacia lo que ha perdido
  • Falta de reacción emocional
  • Ponerse en la piel constantemente de la persona fallecida
  • Alucinaciones como ver o sentir a la persona que ha muerto
  • Somatizaciones persistentes
  • Preocupación constante por lo que pudo haber hecho y al final no hizo. Siente que no sirve para nada
  • Agitación

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Diferencia entre duelo y duelo patológico

Aunque parezca que no, hay mucha diferencia entre el duelo normal y el duelo patológico.

El duelo “normal” es algo completamente necesario después de una pérdida. Como ya hemos mencionado en artículos sobre cómo superar una ruptura de pareja, el duelo es algo normal y tenemos que pasar por él a pesar de que no nos guste.

Este duelo lleva con él unas características como la preocupación sobre si olvidaremos o no a la persona que ya no está con nosotros, culpabilidad, ira, tristeza, depresión e imposibilidad para volver a nuestra vida de antes y hacer las actividades que hacíamos.

Este duelo tiene sus fases y su tiempo, tenemos que pasarlo y si necesitamos ayuda acudir a un especialista ya que cuando menos lo pensemos se puede volver patológico.

El duelo patológico es un duelo, pero que se nos ha vuelto más complicado. Se vuelve tan intenso que la persona se queda atrapada en una espiral de tristeza de la que ya no puede salir por ella misma. En este caso, sí que es necesario acudir a un especialista.

Debemos saber que dentro de los duelos patológicos hay distintos tipos y no son todos iguales:

Duelo crónico

Se caracteriza porque dura demasiado y nunca llega a sanar. Este duelo lo tienen las personas que lloran por la muerte de un ser querido como el primer día. Es normal estar tristes cuando nos acordamos o recordar a esa persona con mucho cariño, pero sí años después seguimos igual que el primer día se trata de un duelo crónico.

Duelo pospuesto

Este duelo se caracteriza porque lo evitamos. De pronto nos dan una noticia muy mala y no pasamos el duelo, pensamos que no nos ha dolido o que lo hemos pasado muy rápido, pero no es así. El duelo aún no ha pasado y aunque no queramos, tenemos que pasarlo, forma parte de nosotros.

Si no lo hacemos, el dolor se irá posponiendo hasta que llegue un día que se nos acumule todo y nos dolerá el doble. También puede ser que un día aparezca sin avisar por algo que nos haya recordado a esa persona: una canción, una película, un lugar, etc.

No nos neguemos a la realidad y tampoco nos abandonemos en ese duelo crónico.

Duelo exagerado

Este duelo es el más peligroso a corto plazo porque nos hará tomar conductas de las que no somos capaces ya que no tienen nada que ver con nosotros. Las perdonas que sufren el duelo exagerado no las importa dañarse ni tomar decisiones que las hagan cambiar el rumbo a su vida.

Si nos ocurre esto y estamos sumidos en un estado continuo de ansiedad y depresión debemos pedir ayuda rápido.

Duelo reprimido

Este duelo nos lo hacemos nosotros mismos. Somos capaces de provocarnos la necesidad de no sentir el duelo y no nos damos cuenta del daño que nos hacemos. No debemos evitar el duelo.

Si no pasamos el duelo acabaremos experimentando síntomas psicológicos y físicos muy complicados de solucionar.

Pedir ayuda al psicólogo para abordar el duelo patológico

Cuando estamos ya sumidos en el duelo patológico lo mejor es acudir a un profesional. Estos tienen terapias como la Activación Conductual y la Terapia de Aceptación y Compromiso, que son muy efectivas para tratar a personas que tienen conductas depresivas y que suelen aparecer en el duelo patológico.

La terapia para superar el duelo patológico se describe alrededor de dos ámbitos importantes:

Generar nuevas maneras de relacionarse con emociones y pensamientos:

La terapia sirve de gran ayuda para gestionar nuestras emociones. En el duelo patológico uno de los patrones más comunes es pensar todo el rato por qué nos ha ocurrido eso a nosotros, algo que puede resultar contraproducente para poder superar el duelo, aumentando el malestar y sumiéndonos en una vida en la que no queremos hacer nada.

Mediante preguntas y respuestas podrán ayudarte a conseguir el objetivo de focalizar las energías en quién quieres ser y construir una vida sin sufrimiento, llena de satisfacción.

Si tras leer el artículo tienes dudas nuestros psicólogos de Siquia te las resolverán.

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Imagen de Paula Parra Maté
Sobre Paula Parra Maté Estudiante de Periodismo en la Universidad de Valladolid. Soy alegre y muy risueña, me gusta informarme e informar a los demás, aprender cosas nuevas y dar lo mejor de mí en cualquier ámbito de mi vida. Mi objetivo es llegar a ser alguien importante en el mundo de la comunicación.

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