Dudas en la relación de pareja ¿sigo o corto?

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Las películas románticas – esas de chico deja a chica ante el altar o viceversa –reflejan algunas de las dudas de muchas parejas. Esa idea que ronda en la cabeza de estar tomando o no la decisión más adecuada a veces supera las escenas de ficción. Estas dudas suelen ser propias de los nervios ante una situación que no controlamos y delante de la cuál no nos podemos adelantar porque desconocemos nuestro propio recorrido vital.

Sin embargo, cuando uno de los dos miembros- o a veces ambos – de la pareja se sienta en el sofá de mi consulta de psicología, parte de ese trayecto ya está realizado y sus dudas pueden ser, demasiadas veces, bastante más graves que no saber qué les va a deparar el futuro.

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Foto: Lifeofpix

¿Es normal tener dudas con la pareja?

¡Sí! ¿Por qué no? Piensa que la duda es consustancial a cualquier tipo de relación. Si no la afrontamos sino que la evadimos, huimos de ella, lo único que conseguimos es retrasar el momento en que debamos poner una solución a su causa.

De hecho, como psicóloga nunca me canso de repetir durante las terapias de pareja es que no hay nada que no pueda intentar solucionar una buena y calmada conversación. Una charla que se tome su tiempo, sin reloj, sin prisas, que permita a tu pareja saber lo que piensas y que te permita a ti saber cómo esta él/ella. Y, a partir de allí, saber si os podéis adaptar a la nueva situación o realmente la situación no tiene arreglo posible.

Es el tiempo de que escuches atentamente y de forma activa todas las preocupaciones, las dudas y las quejas de tu pareja.

Existen diversos estudios que indican que coincidir en creencias y valores es un punto muy importante a favor de la continuidad de la pareja. A pesar de ello, no deberías terminar tu relación porque tu pareja, por una causa de escasa importancia, te decepcionó o no cumplió con tus expectativas. Posiblemente también ha ocurrido al revés.

Si vuestra comunicación es efectiva – especialmente cuando tratáis temas complicados, difíciles o dolorosos – y te sientes u os sentís seguros, satisfechos con la calidad de la relación, os lo pasáis bien,… tener dudas entra dentro de la propia dinámica de la pareja y, por tanto, no deberías pensar en echar por la borda una pareja que, probablemente, funciona.

¿Qué hacer cuando hay dudas graves dentro de la relación de pareja?

Esta sería una recapitulación de dudas que podrían llegar a poner en peligro la relación si no se atienden a tiempo:

  1. Infidelidad. Hay dos tipos de infidelidad: sexual y emocional. Lo que es más grave, cuando tienes dudas acerca de si tu pareja te está siendo infiel, es que ello significa que le estás perdiendo la confianza, le consideras deshonesto con vuestra relación y, por tanto, es una falta de respeto del uno hacia el otro. Si no ves ningún tipo de acercamiento, se producirán decepciones constantes que os llevarán a problemas en la comunicación y es muy posible que todo ello acabe con vuestra relación.
  2. Abuso emocional. Nunca permitas que tu pareja te invalide, descalifique o te haga sentir insignificante.
  3. Nunca toleres que tu pareja te amenace, controle o te falte al respeto ya sea de forma directa – humillándote y bajándote la autoestima- o indirectamente – preguntándote, de una forma insistente algo que ya le has contestado y de lo que no quieres hablar más – o cuando no te permite ser libre en tu decisión de no querer mantener relaciones sexuales.

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Dudas frecuentes en las relaciones de pareja ¿cuáles son?

  1. Atracción por otro/a. En ocasiones, puede ocurrir que salgáis con el grupo de amigos y, un día, puede atravesar tu mente el pensamiento “lo bien que estaría yo con…”, fijándote en alguien del otro extremo de la mesa. ¿Es una fantasía? Entonces puedes estar tranquilo. Si sois una pareja de largo recorrido, te darás cuenta de que en algún momento tendrás esos pensamientos. Pero una cosa es pensar y, otra muy distinta, llevar a la acción. Si haces lo segundo es cuando puede darse un problema de pareja.
  2. Relaciones sexuales insatisfactorias. Es importante saber que un factor muy importante en la satisfacción de la pareja es que cada uno de los miembros cumpla con las expectativas del otro. Para ello es necesario conocer las preferencias y la frecuencia con que se desearían mantener las relaciones. De cualquier manera, recuerda que es responsabilidad de ambos comunicar tus deseos, preferencias y necesidades, siempre con una voz amable, cálida, sin juzgar, sino hablando desde “yo quiero”, “yo prefiero”, “yo opino”. Debéis pensar que si no funcionáis en la cama se resentirán todas las otras áreas de vuestro funcionamiento. El sexo también es una forma de lenguaje interpersonal.
  3. No me llevo bien con su familia. Diversos estudios demuestran que tener sentimientos positivos hacia los suegros induce a una unión más fuerte – a largo plazo- con tu pareja. Para ello, será necesario que la familia política se muestre acogedora y cálida contigo. Es importante que tu pareja te defienda si eres hipercriticado o si te sientes maltratado por algún miembro de tu familia política. En cualquier caso, la función de tu pareja es reducir tu incomodidad e impedir que aflore el conflicto.
  4. No sé si hago lo correcto. Como decía al inicio, esta duda se sitúa entre las muy frecuentes. Se basa en pensamientos recurrentes negativos del tipo, ¿me estaré conformando con alguien por debajo de mis expectativas? Y está muy unido al miedo al compromiso, especialmente si estamos a punto de dar un paso serio como casarnos, ir a vivir juntos o tener un hijo en común. Ante todo, el principal consejo es “no te compares”. Piensa que cada pareja es un mundo y la imagen externa que puede estar emitiendo es una percepción tuya que no tiene por qué ajustarse a la realidad. En cualquier caso, si ves que esta sensación de miedo perdura, habla abiertamente con tu pareja pero nunca te conformes, seguro que la solución es más sencilla de lo que crees.
  5. No sé si sigo enamorado/a. Hay que recordar que la fase de enamoramiento es, realmente, mucho más pasajera de lo que recordamos. Sin embargo, esta es la primera fase de la relación, en la que existe una elevada activación fisiológica con una intensa pasión sexual. Es la fase que recordamos como “las mariposas en el estómago” o el “¿por qué no me llama? Esta fase debe ser forzosamente corta ya que, de lo contrario, nos quedaríamos agotados.
Escena de la la pelicula 500 days of summer

Pasamos por diferentes fases durante las cuales la relación transcurre del amor al cariño y es, en este momento, donde debes poner en la balanza todas aquellas cosas que te han hecho llegar al punto en que estás con tu compañero/a. Primero, coge un papel, haz dos columnas y en una pon las cosas a favor y, en la otra, las cosas en contra de continuar con la relación. Después, escribe una carta sincera con todas aquellas cosas que le querrías decir a tu pareja y, finalmente, con lo que hayas concluido de esto, ten una conversación tranquila, cálida y larga con tu compañero/a para tomar una decisión justa para ambos.

  1. No consigo olvidar a mi expareja. Entonces es mejor que no tengas aún pareja sino que te ocupes de rehacerte, de reconstruirte. Déjate ayudar por un psicólogo, haz terapia. Te ayudará a superar la situación y te podrás centrar en tu bienestar. Cuando hayas acabado este proceso, será el momento de iniciar o reemprender una nueva relación. Obviamente, se te va a pedir que dejes de tener contacto con tu expareja si aún estás enamorado y quieres realmente rehacer tu vida. De hecho, sería mejor que eliminaras su contacto porque, al perder su número de teléfono, no habrá ningún tipo de posibilidad de contacto.
  2. Creo que somos incompatibles. Si esto provoca que no estés satisfecho, que no os entendáis, no avancéis… Si crees que con esta persona, en el fondo, no compartes nada, es el momento de plantear terapia de pareja. Aunque vuestro recorrido como pareja quizás ya no se pueda dilatar más. A lo mejor estamos ante el final de la relación.
  3. Creo que estamos estancados. Notas que vuestra relación está “como parada” y empiezas a estar agobiado. Incluso alguna vez se te ha pasado por la mente la posibilidad de dejar la relación. Entonces aparece el miedo a estar sólo y prosigues con la relación.

Todo ello empeora si eres económicamente dependiente de la otra persona. Nunca continúes en una relación por miedo a estar sólo. A veces, es mejor esto que seguir con alguien que – a medio o largo plazo – te hará profundamente infeliz.

Nunca continúes en una relación porque dependas económicamente del otro, seguro que sólo tendrás la fuerza suficiente como para salir adelante y crear una vida nueva y nunca continúes en una relación por miedo a aparecer ante los otros como “el soltero”. Aprende a quererte para poder querer más y mejor a otra persona.

Estas son algunas de las dudas más frecuentes que se plantean en una relación de pareja pero no las únicas. De hecho, existen muchas más: ¿quiero estar con la otra persona?¿quiero continuar con mi pareja? ¿estoy preparado para este compromiso?

“Amar es encontrar en la felicidad de otro, tu propia felicidad” (Gottfried Leibniz)

Debemos pensar que es lógico que, en determinados momentos de la relación de pareja, especialmente al adquirir un mayor compromiso, las dudas aumenten. Ello no tiene que ser motivo de alarma ya que no necesariamente indican una crisis sino una oportunidad de fortalecer la propia relación.

No hay que bajar la guardia, ya que sí que es cierto que las dudas pueden reflejar una crisis que hará necesario acudir a una terapia de pareja para impedir la ruptura.

Imagen de Maria Dolors Mas
Sobre Maria Dolors Mas Nº Colegiada 17222 con 15 años de experiencia. Especialista en ansiedad, depresión y toda lo relacionado con salud mental de niños y adolescentes.
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