Depresión endógena: qué es y en qué se diferencia de otros tipos de depresión

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El tabú que rodea a la depresión parece ir haciéndose más pequeño poco a poco y cada vez más personas se animan a alzar la voz sobre ello. Por ejemplo, cada vez son más los deportistas que hablan de sus trastornos depresivos, como fue el caso de Andrés Iniesta hace ya unos años. Hace tan solo unos días, una intervención de Íñigo Errejón en el Congreso abría las puertas del debate político a la salud mental, a la que se ha destinado una parte importante de los Presupuestos Generales del Estado del año 2021.

Sin embargo, sigue habiendo mucho desconocimiento en torno a la depresión y, dentro de los trastornos depresivos, la depresión endógena es la gran desconocida.

Quizás te estés preguntando ¿Qué es la depresión endógena? Pues bien, como su propio nombre indica, se trata de un trastorno depresivo que se origina por causas internas. El origen de la depresión endógena se encuentra en la propia biología del individuo: el cerebro presenta alteraciones químicas que dificultan la producción de noradrenalina, serotonina y endorfinas, unas hormonas que se multiplica cuando sientes placer. Algunas hipótesis científicas también plantean que la depresión endógena podría producirse por anomalías en algunos circuitos neuronales.

Además, se cree que la aparición de este trastorno podría responder a causas genéticas, es decir, si tus padres han sufrido depresión endógena, serás más propenso a padecerla.

La mayor particularidad de la depresión endógena es que no responde a ningún evento incitador. Las personas que la sufren se ven sumidas en ella de un día para otro, sin necesidad de experimentar ninguna situación traumática capaz de provocar los síntomas depresivos. De este modo, en ocasiones resulta difícil identificar que se está sufriendo una depresión, pues aparentemente no ha sucedido nada que pudiese provocarla. Aquellos que la sufren pueden llegar a sentirse culpables y también incomprendidos por parte de los demás, porque daría la sensación de que quien la sufre está triste sin motivo.

¿En qué se diferencia la depresión endógena de otros tipos de depresión?

La depresión endógena no solo se diferencia de otros tipos de depresión por las causas que la provocan. Aunque los síntomas de la depresión endógena pueden ser muy similares a los de un trastorno depresivo mayor, que se caracteriza por tener síntomas de mayor intensidad y mayor duración, hay algunas características que te pueden ayudar a distinguir la depresión endógena.

En primer lugar, cabe destacar que las personas que padecen depresión endógena experimentan un mayor número de síntomas físicos que aquellos que sufren otro tipo de trastorno depresivo. Además, se podría decir que es un tipo de depresión estacional, que aparece más frecuentemente durante el invierno.

Algunos de los síntomas más característicos de la depresión endógena son:

  • La anhedonia

La Real Academia Española define la anhedonia como la «incapacidad para sentir placer». Es decir, aquellos que sufren depresión endógena sufren grandes dificultades para disfrutar, mucho mayor que la que caracteriza a otros tipos de depresión.

Al no encontrar placer en ninguna actividad, aquellos que sufren de depresión endógena suelen sentir un gran vacío y pueden llegar a alejarse de su familia y amigos, puesto que su compañía ya no les producirá ningún disfrute.

  • Falta de energía

Aunque es un síntoma más o menos frecuente en todos los tipos de depresión, aquellas personas que sufren depresión endógena experimentan una profunda desmotivación, así como un pronunciado cansancio físico que les impide encontrar la energía necesaria para realizar incluso las actividades más sencillas.

De este modo, quienes la sufren suelen dejar de lado aquellos hobbies de los que antes disfrutaban, porque requieren una cantidad de energía de la que no disponen en absoluto.

depresión endógena
  • Lentitud física y mental

La depresión endógena conlleva grandes cantidades de cansancio físico, pero no solo eso, sino que también es común que aquellos que la padecen encuentren dificultades para reaccionar rápidamente a los estímulos mentales. También es común presentar problemas de concentración y de memoria.

  • Problemas relacionados con el sueño

El insomnio es la dificultad para conciliar el sueño o para dormir las horas de sueño recomendadas. Por el contrario, la hipersomnia, es otro trastorno del sueño que se caracteriza justo por lo contrario: quienes lo sufren duermen durante muchas horas, pero no logran sentirse descansados. Ambos trastornos son comunes en las personas que sufren de depresión endógena.

  • Cambios de humor

La depresión endógena provoca cambios que parecen inexplicables en el estado de ánimo, desde mostrarse irritable sin motivo aparente hasta llorar a todas horas sin justificación alguna. Esto se debe al origen neurobiológico de este tipo de depresión.

Sin embargo, quienes la sufren, al no entender por qué les sucede, y en especial si sus cambios de humor repercuten en los demás, tienden a sentirse culpables.

  • Falta de deseo sexual

El cansancio, la imposibilidad de disfrutar y la falta de energía pueden influir en que la persona que sufre este tipo de depresión no sienta deseos sexuales.

  • Ideación suicida

Como ya hemos explicado, aquellos que padecen este trastorno sienten grandes dosis de culpa por no entender qué les pasa, lo que les lleva a tener un mayor riesgo de suicidio.

La serotonina tiene un papel muy importante en esto: algunos estudios científicos, como el realizado por Marie Äsberg en el Hospital Karolinska, demostraron que aquellos pacientes que habían intentado suicidarse presentaban niveles de serotonina mucho más bajos. Además, también se descubrió que aquellos con menos serotonina habían tenido intentos de suicidio más violentos.

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¿Cómo tratar la depresión endógena?

Pese a que en el tratamiento de otros tipos de depresión los medicamentos antidepresivos funcionan a un porcentaje muy bajo de los pacientes, en el caso de la depresión endógena los fármacos han demostrado tener una gran efectividad debido a que afectan directamente a la serotonina y la noradrenalina. En los pacientes con depresión endógena, los antidepresivos inciden directamente en la química del cerebro, logrando equilibrar los neurotransmisores implicados en este trastorno.

Cuanto antes se detecte el trastorno y se comience con el tratamiento médico, más rápidamente se erradicará el problema. Es importante que, si detectas varios de los síntomas, acudas rápidamente a un profesional que pueda diagnosticarlo.

Además, si la medicación se acompaña con terapia psicológica, podrás disfrutar de una mejoría más rápida y efectiva. Si padeces depresión endógena, recuerda que es un trastorno con una tasa de recuperación muy alta.

¿Se puede ayudar a alguien con depresión endógena?

Si alguien a quien quieres está sufriendo los estragos de la depresión endógena, quizás pienses que no puedes hacer nada para ayudarle. En parte, es cierto. Seguramente no puedas aliviar su tristeza ni ayudarle a salir del pozo solamente con tus actos, puesto que al tener un origen neurobiológico atajar el problema siempre estará fuera de tu alcance.

Sin embargo, aunque no intuyas una mejoría, tu compañía es realmente importante, puesto que aquellos que se enfrentan a la depresión endógena intentarán aislarse y eso puede empeorar su situación.

ayuda

Algo muy importante cuando acompañas a alguien que sufre depresión endógena es no cuestionar sus sentimientos. Sí, es lógico que no los entiendas, porque la causa no está a la vista: no ha habido una ruptura, una muerte, ni ninguna otra situación traumática que haya provocado el vacío que siente. Sin embargo, sus sentimientos son reales y tienen detrás una causa biológica que probablemente ni siquiera esa persona entiende. Si te centras en repetirle que no tiene motivos para estar triste y que no valora lo que tiene, tan solo lograrás alimentar su sentimiento de culpa y empeorarás su situación.

En su lugar, puedes prestarle un hombro donde llorar y ofrecerte a escucharle cuando lo necesite. Incluso si no manifiesta su necesidad de ayuda, pregúntale de vez en cuándo cómo se encuentra e intenta hacerle frente a su propia culpabilidad. Quizás creas que escucharle no sirve en absoluto, pero quizás ver que lo entiendes pueda ayudar a que deje de sentirse culpable. Además, es importante asegurarse de que está recibiendo tratamiento.

No permitas que deje de lado su vida. Aunque es comprensible que no tenga ganas de seguir haciendo aquello que le gustaba o que sencillamente formaba parte de su rutina, es recomendable que los realice de forma repetida para acostumbrar a su cerebro a ello y que sigan siendo rutina. Además, actividades como hacer deporte al aire libre o simplemente caminar en contacto con la naturaleza pueden ayudar a que se sienta algo mejor.

Recuerda que acudir a terapia psicológica es una parte importante del tratamiento que no debe dejar pasar. Un psicólogo tiene amplios conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro y puede ayudar a quien sufre este trastorno a sentirse mejor. Si no encuentra energía para acudir a las sesiones, en Siquia contamos con un equipo de profesionales de la psicología que ofrecen sus servicios a través de videollamada.

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Imagen de Lucía Lorenzo
Sobre Lucía Lorenzo Lucía Lorenzo es una estudiante del último curso de Periodismo en la Universidad de Valladolid, donde descubrió su gran interés por los temas relacionados con la salud, especialmente con la salud mental, la gran olvidada en las enseñanzas universitarias. Entre sus inquietudes se encuentran el feminismo y los derechos LGBT. Ganadora de un premio de relato corto en el año 2013, disfruta escribiendo tanto noticias como ficción.

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