Cómo potenciar la autoestima en la adolescencia

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depresión adolescentes

Alberto, de 13 años, se hallaba en mi consulta de psicología, en la primera entrevista. Estaba siendo complicado que levantara la mirada de la alfombra y que respondiera con algo más que monosílabos. Así que saqué uno de los juegos terapéuticos que uso en tratamiento pero que, en ocasiones, me sirven para “tirar del hilo” y le pregunté si quería jugar conmigo. Su cara pareció iluminarse, como si hiciera mucho que no le hubieran propuesto tal cosa.

A partir de ese momento, la conversación fluyó lo suficiente como para ver que Alberto no confiaba en sí mismo y que no era capaz de encontrar cinco cosas positivas de sí mismo. Sin embargo, sí una larga lista de cosas negativas. Si a eso le añadimos su frustración con el juego, era suficiente para ver que Alberto tenía baja autoestima.

Diferencias entre adolescentes con alta y baja autoestima

Cuando un adolescente tiene una autoestima alta, se sabe valioso y competente. Entiende que aprender es importante y, por tanto, no le importa pedir ayuda si le es necesaria.

Además, es responsable de sus propios actos y se puede hacer responsable de otras personas, por ejemplo, de sus hermanos menores.

Es capaz de relacionarse adecuadamente, especialmente, con sus iguales, con los que tiene una actitud cooperadora y prosocial, con una buena comunicación.

Confía en sí mismo y en su capacidad para influir sobre los sucesos, aunque es capaz de hacer autocrítica y, por tanto, de aprender de sus errores.

Por el otro lado, un adolescente con baja autoestima no confía en sí mismo y tampoco en los demás porque cree que no tiene capacidad para controlar los sucesos.

Suele ser tímido, hipercrítico, poco creativo y puede desarrollar conductas regresivas, poco sociales, agresivas, desafiantes o de riesgo. Todo ello, produce rechazo en los demás y repercute en su autovaloración.

Factores que influyen en la formación de la autoestima

  • Personales: imagen física, habilidades físicas e intelectuales.
  • Personas significativas: padres, hermanos, profesores, amigos,…
  • Factores sociales: valores, creencias, cultura,…

Entra dentro de la normalidad que, en un momento puntual, cualquier adolescente pueda dar muestras de una autoestima inferior a la que suele tener. ¿Cuándo es un problema? Cuando deja de ser puntual para alargarse en duración o intensidad. Entonces es el momento de consultar con un psicólogo porque, muy posiblemente, existe algún problema que causa esta disminución de autoestima.

¿Qué pueden hacer los padres para potenciar la autoestima de sus hijos?

ADOLESCENTES BAJA AUTOESTIMA SIQUIA

Estos son importantes para todos pero, especialmente, para unos adolescentes en búsqueda de identidad ya que aportan valor positivo a la misma. Debemos pensar que una crítica excesiva es vivida como un rechazo para nuestro hijo y produce una baja autoestima.

  • Los padres solemos pedir respeto a nuestros hijos adolescentes pero no debemos olvidar que los debemos tratar con, al menos, el mismo respeto. Por tanto, hay que poner sumo cuidado en qué se les dice y cómo se les dice, haciendo uso frecuente del “por favor” y el “gracias”. Que seáis los padres, no significa que estas palabras no deban estar en vuestro vocabulario en la relación con vuestro hijo adolescente. Sin olvidar que esto es de doble dirección y se les debe pedir lo mismo a los hijos.
  • No son perfectos. Nadie lo es. El mundo sería un lugar mejor si todos tuviéramos la capacidad de aceptar que los otros son igual de humanos que nosotros y que cometen errores. Tendríamos más capacidad de perdón de la que tenemos. No obstante, si tú si eres así, la aceptación ayudará a tus hijos a sentirse más seguros de sí mismos y a desarrollar una imagen positiva.

Si no ponéis atención – o lo hacéis, pero con cara de soberano aburrimiento- o si actuáis como si hubiera explicado “una tontería”, el adolescente acabará pensando que no es importante. Hay que escuchar atentamente para poder contestar lo que os pregunten, de forma clara y honesta, siendo muy importante reconocer si no sabéis alguna cosa. No os preocupéis, no pasa nada, no vamos a saber todo acerca de todos los temas que interesan a nuestros adolescentes porque ellos no esperan tampoco que seamos perfectos sino solo que seamos sus padres.

  • Tomar sus propias decisiones. Es muy importante y necesario tomar decisiones en esta vida. Lo podéis fomentar de una forma tan simple como es jugando al ajedrez o a damas, en que cada movimiento supone una decisión que puede acertada o no. Una vez que vuestros hijos toman una decisión en la vida, es importante que les pidáis compromiso, en el sentido de cumplirlas y asumir las consecuencias.
  • Responsabilidades. A medida que vuestro hijo adolescente se va haciendo mayor, debe tomar responsabilidades, tanto en casa como fuera de ella, Es una forma de fortalecer su autoestima.
  • Resolver problemas. Si pudiéramos, todos los padres protegeríamos a nuestros hijos el resto de su vida de cualquier fracaso, frustración o desilusión. Sin embargo, del fracaso también se aprende.
  • Fomentar intereses. Es importante que los padres apoyemos todas aquellas actividades encaminadas a fomentar los intereses tanto presentes como futuros de nuestros hijos adolescentes porque, de ello, se derivará una buena autoestima.
  • Demuéstrale que sí puede. Apoya sus iniciativas y cuando le veas inseguro, demuéstrale que sí es capaz de lograr su propósito. Deja de insistir tanto en lo que no “debe” o “puede” hacer y haz como padre también un esfuerzo por potenciar los “sí puedes”. “Sí puedes practicar tal deporte”, sí puedes tocar este instrumento”, “sí puedes aprobar ese examen”, “sí eres capaz de estudiar esa carrera”, “si puedes aprender a hablar ese idioma”,… 

Pautas que se deben evitar

  • Culpabilizarlos. La culpa es un sentimiento bastante inútil para todos los seres humanos y solo sirve para hacer daño. Tened presente que si vuestro hijo adolescente ha hecho algo – por mucho que no os guste- ya no se puede volver al pasado. Podéis tener una buena conversación en aras de sacar conclusiones beneficiosas para todos, de manera que dicha circunstancia no se vuelva a repetir en el futuro. Tenéis que pensar que si lo único que hacemos, ya sea por decepción, desengaño o enfado, es culpar a nuestros hijos, lo que ellos están aprendiendo es a hacer lo mismo con sus futuros hijos.
  • Las correcciones, en privado. Es importante no corregir en público, porque lo entenderán como que les respetáis y, por tanto, aprenderán a tratar así a otras personas.
  • No exigir que sean adultos. Todos tenemos derecho a vivir cada una de las etapas de nuestra vida y, demasiadas veces, las exigencias de los padres van encaminadas a compensar ciertos deseos que no corresponden con los de los hijos. Aprendamos a escucharles más.
  • Cuidado con la sobreprotección. En forma excesiva es tan mala como un permisivismo excesivo. El adolescente tiene que cometer errores, no muy graves; de ahí viene que le debéis aconsejar, porque solo cometiendo errores es como se aprende y se crece emocionalmente.
Imagen de Maria Dolors Mas
Sobre Maria Dolors Mas María Dolors Mas es psicóloga en Barcelona. Nº Colegiada 17222. Sus especialidades son la ansiedad, la depresión y el TDAH.
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