Las llamadas al teléfono para víctimas de violencia de género aumentan tras el testimonio de Rocío Carrasco en televisión

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La violencia de género es la expresión más brutal del machismo presente en todas las sociedades. Si bien hace décadas era una lacra del ámbito privado, que estaba ahí, pero no se veía, desde finales de los años 90 la violencia de género dio el salto a los medios de comunicación. Pese a la cantidad de información de la que se dispone a día de hoy en materia de violencia de género, muchas víctimas se ven atrapadas por su maltratador y no son capaces de alzar la voz: de las 5 mujeres asesinadas por violencia de género en lo que va de 2021, ninguna había denunciado a su agresor.

Testimonios como el de Rocío Carrasco, presentadora española que denunció a su ex pareja por violencia de género, sirven como un espejo donde las víctimas de violencia de género pueden verse reflejadas. La emisión del documental «Rocío, contar la verdad para seguir viva», que utiliza el prime time de Telecinco para narrar los presuntos abusos físicos y psicológicos a los que le sometió su ex pareja, Antonio David Flores, ha provocado un aumento de las llamadas al 016, el teléfono de atención a las víctimas de violencia de género.

El Ministerio de Igualdad ha asegurado que se trata de un aumento del 41,9%, de 1.458 llamadas a 2.069 en la semana posterior a la primera emisión del documental sobre Roció Carrasco. Los mensajes a través de Whatsapp al teléfono 600 000 016, el servicio de atención a las víctimas de violencia machista por mensajería, también han aumentado: de 31 a 485 en una semana.

violencia de género

La ministra de Igualdad, Irene Montero, escribía esa misma noche en su perfil de Twitter: «Este testimonio ocupará muchas horas de televisión, pero muchas otras mujeres se verán también reflejadas. Una de cada dos mujeres ha sido víctima de algún tipo de violencia machista a lo largo de su vida. […] No existe un perfil de mujer maltratada, igual que no existe un perfil de maltratador. Tener o no dinero, estudios, una familia que te apoya… en todas las circunstancias se puede ser víctima de violencia de género».

Además, la ministra reconocía la labor del periodismo feminista, que da «voz y legitimidad a las víctimas de violencias machistas» y recordaba la labor del 016. Días después, daba cuenta del aumento de las llamadas de víctimas de violencia de género y reconocía la labor de los medios a la hora de difundir los recursos disponibles para las víctimas de violencia de género:

Testimonios como el de Rocío Carrasco son especialmente importantes en una situación como la actual, en la que las restricciones de movilidad y contacto pueden poner trabas a las víctimas de violencia de género que tratan de escapar de su maltratador. En mayo del 2020, el Gobierno anunciaba que las llamadas y mensajes al 016 se habían elevado «hasta las 18.700 desde el inicio del confinamiento», 7.125 más que el año anterior durante el mismo periodo.

Ana Orantes fue una de las primeras mujeres que se atrevió a relatar el maltrato al que su marido la había sometido, logrando que cambiase la percepción de la violencia de género en la sociedad Española gracias a su testimonio en Canal Sur en el año 1997. Después de querellarse hasta quince veces, Ana Orantes buscó ayuda en televisión tras 40 años de maltrato por parte del que recientemente se había convertido en su ex marido. Tras cuatro décadas de maltrato físico y psicológico, y tras aislarla socialmente, José Parejo asesinó a Ana Orantes tan solo trece días después de su aparición en Canal Sur.

Tras el asesinato de Ana Orantes, el Gobierno modificaría el Código Penal para incluir el maltrato psicológico y finalmente, en el año 2004, aprobaría la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Son testimonios como el suyo, ampliamente difundidos por los medios de comunicación, los que pueden ayudar a construir un mundo mejor para todas las mujeres.

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Imagen de Lucía Lorenzo
Sobre Lucía Lorenzo Lucía Lorenzo es una estudiante del último curso de Periodismo en la Universidad de Valladolid, donde descubrió su gran interés por los temas relacionados con la salud, especialmente con la salud mental, la gran olvidada en las enseñanzas universitarias. Entre sus inquietudes se encuentran el feminismo y los derechos LGBT. Ganadora de un premio de relato corto en el año 2013, disfruta escribiendo tanto noticias como ficción.

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