Ansiedad sin motivo aparente

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No conocer los motivos de la ansiedad es uno de los desencadenantes que pueden producirla. Normalmente, la ansiedad sin motivo aparente siempre tiene alguna explicación.

ansiedad sin motivo aparente

La ansiedad es uno de los estados más comunes que pueden experimentar las personas y está relacionada con elementos de orden biológico, psíquico y social. A pesar de ser una experiencia muy habitual en las personas, lo cierto es que puede ser la causa de un gran sufrimiento. Es más, se puede llegar a confundir con el miedo, el estrés o la angustia, sensaciones que son horribles para el ser humano. 

¿Ansiedad, miedo, estrés o angustia?

Desde los inicios del siglo XX la ansiedad ha sido un tema digno de estudio en cuanto a la psicología se refiere y a algunas ramas de la fisiología y la medicina. Debido a eso se ha complicado el hecho de definir la ansiedad y la forma de abordarla. En especial en la psicología, sus diferentes corrientes teóricas suelen enfrentar contradicciones y solapamientos con los que se han terminado mezclado la ansiedad con la angustia, el estrés, el temor, el miedo, la tensión, y otros.

¿Ansiedad sin motivo aparente?

Tener ansiedad sin motivo aparente es algo completamente normal, es una condición propia de la misma experiencia de ansiedad. Es una situación que tiene un origen psicológico y un correlato físico, por lo que dicha falta también puede ser un objetivo de trabajo terapéutico.

En ese sentido hay una parte muy importante de la psicología y la medicina que la han estudiado como un fenómeno multicausal en donde pueden llegarse a ver diferentes eventos desencadenantes. Psíquicos, sociales o fisiológicos desde traumas hasta el consumo de sustancias peligrosas.

Causas de la ansiedad sin motivo aparente

Las investigaciones que se han realizado con respecto a las causas de la ansiedad sin motivo aparente tienen relación con la genética y los componentes ambientales. Es decir, un gran porcentaje de personas tienen más posibilidades de sufrir ansiedad o cualquier otro trastorno si un familiar directo lo ha sufrido.

Respecto a los factores ambientales, el más importante es el de la habilidad de afrontar el estrés, es decir, la presión que sufrimos por parte de nuestro entorno. Algunas estrategias para afrontarlo son bastante contraproducentes y aumentan el riesgo de acabar teniendo ansiedad sin saber manejarla: evitar los problemas, negar que tenemos ansiedad, rumiación excesiva y oposición a la hora de afrontarlos son algunas de ellas.

Además, otro fenómeno importante es la “expectación aprensiva” o “ansiedad anticipatoria”. Este concepto se refiere a la anticipación de pensamientos negativos antes de que se produzcan, lo que causa nerviosismo y preocupación.

La expectación aprensiva hace que evitemos todas las situaciones que nos causan ansiedad, es decir, no afrontamos las dificultados cuando es debido. Por ese motivo muchas veces reaparece la ansiedad anticipatoria

Como ya hemos mencionado, el consumo de sustancias psicoactivas también se une a la aparición de la ansiedad. Consumir cafeína y alcohol en exceso aumenta el riesgo de sufrir ansiedad, al igual que otros medicamentos.

Tipos de crisis de ansiedad

Existen diversos ataques o crisis de ansiedad.

  • Las crisis situacionales

Aparecen cuando estamos ante una situación que nos genera ansiedad o porque nos anticipamos a ella. Suele ser porque ya nos ha causado ansiedad en el pasado o porque las consideramos una amenaza.

  • Las crisis predispuestas situacionalmente

Relacionadas con situaciones asociadas con ansiedad, aunque las crisis no tienen porqué aparecer. Si aparecen, pueden hacerlo antes, durante o al rato.

Tenemos que saber que pueden aparecer ya que a veces cuando ocurre después de la exposición no pensamos que pueda ser una crisis de ansiedad ya que en el momento no hemos sentido ansiedad.

  • Las crisis inesperadas

No se relacionan con estímulos situacionales. Aparecen en situaciones inesperadas que nosotros pensamos que son seguras. El desencadenante es la percepción de sensaciones corporales que están relacionadas con la ansiedad y puede ser que no nos demos cuenta.

Estas crisis son las que más nos suelen hacer pensar que tenemos ansiedad sin ningún motivo, cuando en realidad sí que lo hay.

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¿Se puede evitar?

Las personas vivimos experiencias que nos pueden generar malestar y pueden resultar adaptativas, tanto a nivel físico como a nivel psicológico. Son esos malestares que se manifiestan de forma psíquica y somática, pero que no están aislados, sino están conectados permanentemente con las características de nuestro entorno.

El problema aparece cuando los malestares ya no actúan como mecanismos adaptativos o estabilizadores, sino que aparecen en todas nuestras situaciones y circunstancias sin venir a cuento. Es un gran problema ya que, si el motivo de sentirnos con malestar tiene que ver con todo lo que nos rodea, sentiremos que esta sensación no tiene fin y al final se generalizará.

En este momento es cuando hablamos de una ansiedad cíclica, lo que puede causarnos cuadros permanentes o repetitivos de sufrimiento, algo que afectará a nuestra vida cotidiana y a nuestras relaciones con los demás.

Hay que saber que la ansiedad es una reacción de nuestro cuerpo y nos puede mantener alerta ante algunas situaciones que considera amenazantes. Sin embargo, si esto se vuelve muy frecuente y se produce por una percepción difusa de peligro ante las situaciones más simples de nuestro día a día, puede llegar a causarnos un sufrimiento abismal y lo más probable es que estemos ante un trastorno de ansiedad generalizada (TAG).

Ese sufrimiento sí que se puede controlar y una de las cosas que se puede hacer para contrarrestarlo es ir al psicólogo y ver qué es lo que genera esa ansiedad sin motivo.

¿Qué es el trastorno de ansiedad generalizada (TAG)?

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se caracteriza por una ansiedad y preocupación excesivas ante un gran número de situaciones, algo como lo que hemos explicado anteriormente.

Sus síntomas son:

  • Fatiga precoz
  • Inquietud
  • Dificultades para concentrarse
  • Tensión muscular
  • Irritabilidad
  • Trastornos del sueño

Las situaciones que generan ansiedad no son las habituales, sino que hasta las más cotidianas empiezan a formar parte de ella. Por ejemplo: ir al trabajo, problemas con tus hijos, la salud de las personas que quieres, etc.

La intensidad de las preocupaciones y de la ansiedad están completamente fuera de lo normal y, por ello, el no poder controlar esas grandes preocupaciones hace que el desarrollo de tu vida diaria se vea alterado.

Si tras leer el artículo tienes dudas nuestros psicólogos de Siquia te las resolverán.

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Imagen de Paula Parra Maté
Sobre Paula Parra Maté Estudiante de Periodismo en la Universidad de Valladolid. Soy alegre y muy risueña, me gusta informarme e informar a los demás, aprender cosas nuevas y dar lo mejor de mí en cualquier ámbito de mi vida. Mi objetivo es llegar a ser alguien importante en el mundo de la comunicación.

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