10 claves para saber perder

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Seguro que alguna vez te has frustrado porque algo no ha salido como querías. Es fundamental que sepas gestionar las derrotas, porque fallar no es fracasar. Depende de ti aprender cómo afrontar esa frustración.

No todo el mundo es capaz de evitar las derrotas. Tú, tampoco. Seguro que simplemente en el día a día no alcanzas esos pequeños propósitos que te planteas.

¿Qué significa perder?

  • Montar en cólera
  • Tener una frustración exagerada
  • Seguir el lema «todo vale para ganar»
  • Renunciar a los valores como la humildad y la honestidad
  • Culpabilizarte por tus errores
  • No perdonar tus equivocaciones
  • No arriesgarte porque tienes miedo a fracasar
  • Tener miedo a tomar decisiones
  • No aceptar que otras personas puedan ser mejores que tú o que hayan tenido más suerte
  • Sentirte humillado, avergonzado por la derrota

3 mentiras sobre el fracaso que merece la pena interiorizar

La victoria no existiría sin la derrota. Perder no es algo negativo, aunque creas que sí. De hecho, hay muchos aspectos positivos en la derrota.

  • No eres un perdedor por haber perdido. Lo que debes tener claro es que el resultado no te define, pero sí lo hace la amera de afrontar las situaciones. Tu actitud si que puede hacerte perdedor en el caso de que no te centres en el resultado, sin que valores tu esfuerzo y el empeño que has puesto en ello.
  • Como has fracasado, piensas que ya no conseguirás tu objetivo. Aprender a perder te hará consciente de que muchas veces hay que fracasar varias veces para, finalmente, tener éxito.
  • No te debe dar vergüenza perder. Lo único humillante es darte por vencido. Rendirse sí es perder.

10 consejos para aprender a perder sin sentirte mal por ello

Estas son algunas calves para saber perder en todos los ámbitos, ya sea familiar, laboral, deportivo, etc.

  1. Olvídate de la frustración. Es normal que experimentes esa sensación cuando no alcanzas tus expectativas o cuando no logres tus objetivos, pero es importante que gestiones este sentimiento. La frustración solo despertará en ti sentimientos de tristeza, ira, rabia, cansancio, apatía, estrés, ansiedad
  2. Perder no significa ignorar la derrota, sino emplear el tiempo para ver qué es lo que ha salido mal y corregirlo. Establece unos pasos a seguir y planifícate con un horario o un calendario.
  3. Reflexiona. ¿Por qué has perdido? Quizás has cometido algún error o no ibas por la dirección correcta. Pararte a pensar en la causa hará que aprendas y tomes otro camino mejor.
  4. Acepta la derrota. Tienes que ver las cosas tal y como ha sucedido. No busques excusas a la realidad. Intenta que tu mente no manipule esos recuerdos en ese intento por «protegerte» de la frustración. Perder es desagradable, pero cuando antes lidies con ese sentimiento, antes comenzarás a buscar de nuevo la victoria. Acepta la derrota, aprende de ella y levántate.
  5. Huye de las reacciones hostiles que surgirán casi de manera inconsciente cuando sientas esa frustración, porque solo empeorarán la situación.
  6. Reconoce tus emociones. Así, podrás sacar el lado positivo de cualquier situación.
  7. Enfócate en el proceso. La victoria o la derrota no son tan importantes como el esfuerzo y las ganas que has puesto en el camino. La panificación es fundamental para que, en el momento de perder, te des cuenta de cuánto has disfrutado en el este proceso. No hay que glorificar la victoria. El hecho de competir ya es gratificante. Céntrate en el proceso sin esa ansiedad por ganar.
  8. Aléjate del rol de favorito. Aunque tengas más probabilidad de alcanzar la victoria, el rol de favorito no te favorece, sino que hace que caigas en la autocomplacencia. Verte como el mejor solo hará que subestimes a los demás y que sobrevalores tus habilidades. Entonces, cuando pierdas, será complicado que te recuperes anímicamente.
  9. Corrige el pensamiento túnel. Es aquel que se basa en la obsesión por ganar. Es el único camino, la única opción. No hay más posibilidades. No siempre podrás salir victorioso, por lo que el pensamiento túnel puede llegar a ser muy dañino.
  10. Ten en cuenta que ningún camino es sencillo. Siempre te encontrarás baches, piedras… (es decir, obstáculos) que te retrasarán, intentarán frenarte o que retrocedas.

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Aprender a perder se tiene que enseñar desde la infancia, etapa en la que los más pequeños ya comienzan a expresar cómo afrontan la derrota. La baja tolerancia a perder les sume en una frustración porque para ellos es intolerable. Perder no solo ocurre en los juegos, se extiende mucho más. Los niños tienen que darse cuenta de que en su vida habrá victorias, pero también derrotas. Así, no negarán ni rechazarán la realidad.

Perder no es fracasar. La derrota te da una pista sobre aquellos aspectos que deben ser mejorados. Una vez cambies la imagen errónea de la derrota, antes descubrirás la mejor versión de ti mismo.

Con ayuda de un psicólogo, aprenderás a gestionar las derrotas y aprenderás que perder es fundamental para que valores el resto de tus logros. Para ganar, hay que saber perder.

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Imagen de Rebeca Cojo
Sobre Rebeca Cojo Rebeca Cojo es estudiante de Periodismo, con interés en los temas de salud y Psicología.
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